
De política y cosas peores
Lo diré desde la primera línea, pues de primera línea es la artista a quien por este medio expresaré mi gratitud. Susana Zabaleta estuvo en Saltillo, y en su concierto, al cual asistieron miles de sus fervientes seguidores que se volcaron en aplausos y afecto para ella, no sólo me dedicó una generosa mención: también leyó un texto mío sobre la felicidad.
Con eso me hizo feliz, y aquí le doy las gracias. A su belleza, su simpatía y su talento Susana Zabaleta, orgullo de Monclova, de Coahuila y de México, añade la preciosa virtud de la bondad. Hace unos días fui invitado a contarles un cuento a las niñas y niños de primer año de primaria de una escuela en una colonia popular de mi ciudad. Escogí para eso un lindo relato del inglés Anthony Browne. Se llama “Ramón Preocupón”, y trata de un niño que se preocupaba de todo y por todo: si llovía o no llovía; si le sucedería algo a su mamá o a su papá. De todo se preocupaba este Ramón, tanto que no podía dormir, y andaba por eso siempre ojeroso y demacrado. Su abuelita le dijo que iba a darle algo que le quitaría las preocupaciones y le devolvería el sueño.
Las abuelitas, ya se sabe, son muy sabias, más sabias aún que los abuelitos, que de por sí saben mucho. Entonces la abuelita de Ramón le dio unos muñequitos quitapesares, pequeñas figuras hechas de tela usadas en Guatemala -en Chiapas también las he encontradopara protegerse contra inquietudes y desasosiegos. Al ir a la cama pones esos muñequitos debajo de tu almohada. Ellos toman tus preocupaciones, las hacen suyas, y así tú puedes dormir en paz y con tranquilidad.
Ramón hizo lo que le aconsejó su abuelita, y sus preocupaciones se acabaron. Todas, menos una: le preocupó que los muñequitos quitapesares perdieran el sueño por haber tomado sus preocupaciones. Eso no era justo, pensó. Entonces Ramón hizo muñequitos quitapesares para sus muñequitos quitapesares. Así también ellos dejaron de preocuparse, e igualmente pudieran dormir bien. Precioso relato es éste que nos incita a ser agradecidos y a ver por nuestro prójimo. Tantas preocupaciones tenemos actualmente los mexicanos por causa de los yerros, las mentiras y los vicios de la 4T, que necesitaríamos poner muñequitos quitapesares no solo bajo la almohada, sino también bajo el colchón, bajo la cama, la alfombra, el piso y los cimientos de la casa, y aindamáis debajo del territorio nacional, islas adyacentes y plataforma continental. Aun en medio de nuestros males tenemos derecho a la esperanza. La lucha permanente de los ciudadanos contra la corrupción, la impunidad, la ineficiencia y la ilegalidad hará de México un país mejor para nuestros hijos y nuestros nietos. (Y, en mi feliz caso, para mi bisnieto). Doña Panoplia le regaló a su mucama un negligé hecho de encaje negro con aplicaciones de terciopelo rojo. “No le gustó a mi marido” -le explicó a la joven fámula. “Uh -dudó la muchacha-. Entonces conmigo tampoco le va a gustar”. Terebinto y su mujer llevaban 10 años de casados y no habían tenido hijos. Un venturoso día -o venturosa noche- la señora quedó embarazada, y -¡sorpresa!- a los 9 meses dio a luz séxtuples. Como quien dice, en busca del tiempo perdido. El padre Arsilio felicitó a Terebinto: “Finalmente el Señor te sonrió”. “No me sonrió -acotó el preocupado paterfamilias-. Más bien se echó una carcajada”. Babalucas le comentó a su esposa: “Tendremos que inscribirnos en un club nudista”. La señora se sorprendió: “¿Por qué?”. Explicó el tonto roque: “Ya oíste al consejero matrimonial. Nos dijo que debemos ventilar nuestras diferencias”. FIN.