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De Política y Cosas Peores

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ARMANDO CAMORRA

Cierta dama publicó un aviso en el periódico: "Busco marido". Recibió cerca de 6 mil respuestas: "Ven por el mío". Pepito cumplió años, e invitó a merendar a sus amigos. Previamente se dispuso a inflar los globos que adornarían el sitio del festejo. Su abuelo le ofreció: "¿Te ayudo a inflarlos?".

"No podrías, abue -acotó Pepito-. Oí a la abuela decir que ya no soplas". El anfitrión le alargó un puro a su invitado. "Gracias -declinó él-. Una vez fumé uno y no me gustó". Le preguntó el invitante: "¿Quieres una copa?". "Gracias -rechazó nuevamente el otro-.

Una vez bebí alcohol y no me gustó". "El jamón serrano está muy bueno". "Gracias. Una vez lo probé y no me gustó". "La langosta es de primera". "Gracias.

Una vez la comí y no me gustó". "¿Has ido alguna vez al mar?". "Una vez fui con mi hijo, y no me gustó". "Hijo único, ¿verdad?". Noche de bodas.

El novio interrogó, solemne, a la desposada: "¿Soy yo el primero?". "Posiblemente -respondió ella-. ¿Estuviste de vacaciones en Cancún el verano del año 2020?".

La empresa necesitaba un experto en computación. Se presentó un sujeto acompañado por un perro. "¿Tiene usted experiencia en computadoras?" -le preguntó el jefe de personal. Respondió el tipo: "El experto es mi perro".

Ante el asombro del ejecutivo el can demostró un dominio absoluto de la ciencia computacional, y superó todas las pruebas a que fue sometido. "El perro es apto para el puesto -declaró el jefe -, pero uno de los requisitos para ocuparlo es hablar un segundo idioma".

El perro hizo: "Miau". Comentaba un señor de edad provecta: "Los hijos debería tenerlos uno a los 80 años. A esa edad de cualquier modo tienes que levantarte tres o cuatro veces durante la noche".

Usurino Cenoscuras es el hombre más avaro, cicatero, cutre y ruin de la comarca. Pese a ser tan manicorto hubo de acceder a las repetidas solicitudes de su esposa, que le pidió fueran a comer en restorán con motivo de su aniversario.

Fueron, en efecto. Estaban ya en el postre y el café cuando sucedió algo que me resisto a relatar: el pesado candil se desprendió del techo y le cayó a la señora, privándola de la existencia.

Don Usurino llamó al mesero y le pidió: "Cuentas separadas, por favor". Se llevó a cabo la noche nupcial de la reina Victoria con el príncipe Alberto. Guapo y varonil era el consorte, si bien la desposada no era dueña de sobrados atractivos físicos.

No obstante eso, y como lo hicieron con la luz apagada, Alberto llevó a Victoria al culmen del placer sensual. Con supereminente habilidad de consumado amante la hizo disfrutar placeres que la soberana, desconocedora de las cosas de la vida, ni siquiera había imaginado nunca.

Terminado el deleitoso trance la reina Victoria le dijo, preocupada, a Alberto: "Debemos mantener en secreto este descubrimiento. Si el pueblo llega a conocerlo podría volverse adicto a él". Sopa de letras. La W es una M que se cayó de borracha. La O es una I embarazada.

La R es una P haciendo pipí. La u es una n lista para hacer el amor. Libidio, hombre extremadamente lúbrico, tenía una esposa dueña de ebúrneas, abundosas y atractivas prendas pectorales que constituían a la vez el orgullo y el deleite del salaz marido.

Tan generosa dotación torácica fue causa de un inconveniente: la señora quiso tomar clases de guitarra clásica, pero le fue imposible, pues por la extensa medida de su busto el instrumento le quedaba fuera de su alcance, y no podía tañerlo.

Libidio consultó el caso con un cirujano plástico. Dijo éste: "Le haré a su esposa una operación para reducirle el busto". Inquirió Libidio, suplicante: "¿No podría mejor alargarle los brazos?".

FIN.

Escrito en: OPINIÓN gustó"., Victoria, preguntó, "Gracias

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