
Desafíos del desarrollo nacional mexicano frente a EUA
La relación binacional México-EUA es un eje estructural del desarrollo nacional mexicano y, al mismo tiempo, un espacio permanente de fricción estratégica. La interdependencia económica, la integración productiva y la vecindad geográfica conviven con tensiones derivadas del uso de aranceles como instrumento de presión, la expansión de la delincuencia organizada transnacional y la creciente securitización de la agenda bilateral. "En este contexto, una posición pragmática exige anticipar escenarios, identificar señales tempranas de oportunidad o deterioro y articular políticas que preserven el desarrollo nacional sin erosionar la estabilidad regional".
Enfrentamos una coyuntura crítica caracterizada por una integración económica profunda pero vulnerable, un entorno interno de violencia estructural y una relación bilateral que transita de la cooperación funcional hacia una lógica de condicionalidad estratégica. Nuestro desarrollo nacional depende del acceso preferencial al mercado estadounidense; "nearshoring" y relocalización industrial; flujo de inversión extranjera directa; y estabilidad en cadenas de suministro críticas.
Factores que están crecientemente condicionados por los resultados en el combate a nuestro crimen organizado, control migratorio efectivo, certidumbre regulatoria y jurídica, y alineamiento intensivo con estándares de seguridad económica y energética.
"Nuestro vecino ha incorporado estos elementos a su definición ampliada de seguridad nacional, lo que redefine la relación bilateral más allá del comercio".
Las nuevas reglas arancelarias sustituyen sanciones formales, presionan sin ruptura diplomática y alinean forzadamente políticas internas; aprovechando la incapacidad o desinterés del régimen mexicano para contener integralmente al crimen organizado 'desplazando -temporalmente- el conflicto' del ámbito militar al económico.
"Dependemos de nuestra credibilidad y honestidad institucional para tener acceso preferencial al mercado estadounidense".
Los retos del Desarrollo Nacional ante la presión arancelaria son que cualquier crisis de seguridad ya sea fentanilo, migración o violencia; puede convertirse rápidamente en medidas comerciales punitivas, reduciendo capacidades de maniobra del gobierno mexicano; "y subordinando nuestro desarrollo económico a la agenda de seguridad estadounidense".
Las nuevas reglas arancelarias de cumplimiento forzoso tienden a favorecer "regiones seguras", excluyendo territorios con presencia criminal que profundizan desigualdades regionales. "El desarrollo nacional se vuelve selectivo, no integral". Por otra parte, cuando la política comercial externa se utiliza para suplir debilidades del Estado de derecho, fallas de control territorial y déficits de justicia:
"La soberanía económica se ve comprometida, y el desarrollo queda condicionado externamente".
México debe asumir que la política comercial es hoy política de seguridad, el control del crimen organizado es condición de acceso a mercados y el desarrollo exige credibilidad institucional verificable.
Implicando coordinación real interna entre seguridad, economía, hacienda y relaciones exteriores. Blindar las cadenas productivas estratégicas 'sujetas a certificación territorial extranjera' de seguridad y legalidad, trazabilidad reforzada, control financiero y la protección estatal a sectores clave frente a extorsión. Reposicionar la cooperación bilateral, negociando metas conjuntas de reducción de economías criminales, mecanismos de verificación compartidos y evitar que aranceles sustituyan la cooperación estructural.
"Recalcando que eliminar la presencia criminal es una política de desarrollo no solo de seguridad, y que la cooperación debe fortalecer al Estado mexicano, no castigarlo".
Anticipar escenarios estratégicos ayuda a tomar previsiones; el catastrófico por "presión arancelaria creciente" que aumenta controles y sanciones, fragmenta desarrollo nacional, dependencia económica con escaso rendimiento local 'y debilita soberanía condicionando desarrollo'. El de "contención negociada" que evita sanciones con ajustes parciales, cooperación bajo amenaza 'y provoca frágil crecimiento económico con desarrollo funcional dependiente'.
El escenario deseable es tener 'un desarrollo interno protegido y un gobierno fortalecido' que reduce sustancialmente el poder criminal, logra comercio como motor de desarrollo y confianza por resultados. "Un gobierno mexicano como socio estratégico honesto y soberano".
Las nuevas reglas arancelarias estadounidenses han convertido nuestro comercio bilateral en un instrumento de coerción estratégica, estrechamente vinculado a la seguridad, al combate al crimen transnacional y sus apoyos. Destacando que el Desarrollo Nacional ya no depende solo de crecimiento e inversión, sino de la capacidad efectiva de gobierno para recuperar internamente, el control territorial, financiero y jurídico.
"Mientras el crimen organizado siga operando como actor económico interno y transnacional, México continuará enfrentando inestabilidad, pérdida de soberanía, y presión arancelaria constante y condicionamiento creciente.
El verdadero desafío pragmático para México no es evitar aranceles, sino eliminar las condiciones internas que lo vuelven políticamente inviable. 'Recuperar el control territorial, financiero e institucional, no debe considerarse como tarea exclusiva entre policías y ladrones' porque es la condición indispensable para un desarrollo soberano, sostenido y menos vulnerable a la coerción geoeconómica de su principal socio.
"La alternativa es clara: o se reconstruye el gobierno como garante del orden, la legalidad y la justicia, o nuestro desarrollo nacional seguirá estando sujeto a decisiones externas"
* El autor de esta colaboración es general de División Estado Mayor y Maestro en Seguridad y Defensa Nacionales.