
¿Dieta alta en proteínas? Estos son los motivos para llevarla
Durante mucho tiempo, la proteína fue vista como el nutriente exclusivo de atletas y fanáticos del gimnasio. Sin embargo, hoy ocupa un lugar central en la conversación sobre bienestar, energía y alimentación consciente. Aumentar su consumo de forma equilibrada puede provocar cambios notables en el cuerpo, incluso en periodos relativamente cortos.
Una dieta alta en proteínas suele traducirse en una mayor sensación de saciedad. Al digerirse más lentamente que los carbohidratos, este macronutriente ayuda a mantener el apetito bajo control a lo largo del día, lo que puede reducir los antojos constantes y la necesidad de comer entre horas. Esa sensación de estar satisfecho por más tiempo suele ser uno de los primeros beneficios que se perciben.

CAMBIOS PRINCIPALES
Otro cambio frecuente es la mejora en la composición corporal. La proteína es fundamental para preservar y desarrollar masa muscular, incluso cuando el objetivo no es ganar volumen sino perder grasa. Al mantener el músculo activo, el metabolismo tiende a funcionar de manera más eficiente, lo que se traduce en un mayor gasto energético diario.
En términos prácticos, una alimentación rica en proteínas también puede contribuir a niveles de energía más estables. Al evitar picos bruscos de azúcar en la sangre, el cuerpo responde con mayor equilibrio, lo que se refleja en menos cansancio, mejor concentración y una sensación general de vitalidad a lo largo del día.

¿CUÁNTO HAY QUE CONSUMIR?
La cantidad recomendada de proteína depende del peso corporal y del estilo de vida. De manera general, se considera que una persona puede beneficiarse de consumir entre 1.2 y 1.6 gramos de proteína por kilo de peso al día. Por ejemplo, alguien que pesa 60 kilos podría apuntar a un rango aproximado de 72 a 96 gramos diarios.
En personas físicamente activas o que realizan entrenamiento de fuerza, esta cifra puede aumentar sin problema, siempre que la dieta sea variada y balanceada.
Es importante recordar que una dieta alta en proteínas no significa comer lo mismo todos los días ni basarse solo en carnes. Pescados, huevos, lácteos, legumbres, semillas y opciones vegetales permiten cubrir los requerimientos sin caer en excesos ni monotonía. La clave está en la variedad y en escuchar al cuerpo.
Cuando se integra de forma consciente, la proteína deja de ser una moda pasajera y se convierte en una aliada real del bienestar diario. Más saciedad, mejor tono muscular y una relación más estable con la comida son algunos de los beneficios que explican por qué este nutriente se ha ganado un lugar fijo en la mesa.
