
¿Dormir más significa descansar mejor?
Cuando se prolonga el sueño de manera habitual, puede ser una señal de que la calidad del descanso no es adecuada o de que existe algún factor que afecta la salud. Identificar sus causas permite atender el problema de manera oportuna.
Y es que, a pesar de que las necesidades de descanso varían según la edad y las condiciones de cada persona, especialistas señalan que los adultos requieren, en promedio, entre siete y nueve horas de sueño por noche para recuperar energía y mantener un adecuado funcionamiento físico y mental.
¿QUÉ ES LO QUE PASA?
La prolongación frecuente del sueño puede estar acompañada de cansancio durante el día, dificultad para concentrarse, cambios en el estado de ánimo y sensación de pesadez. Además, puede relacionarse con horarios irregulares, estrés, depresión, mala calidad del descanso o determinados problemas de salud.
Por esta razón, los especialistas recomiendan no centrarse únicamente en el número de horas dormidas, sino también en la calidad del sueño y en los hábitos cotidianos.
Mantener horarios regulares, limitar el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse y procurar un ambiente tranquilo son medidas que pueden contribuir a un descanso reparador.
Si la necesidad de dormir más persiste o se presenta junto con fatiga constante, dolores de cabeza o falta de energía, es conveniente acudir con un especialista. Una evaluación médica puede ayudar a determinar la causa y establecer el tratamiento o las recomendaciones necesarias.