
Gerardo Quiñones es Neurólogo y Neurofisiólogo Clínico Medico Adscrito del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez” (INNN).
Para el Dr. Gerardo Quiñones, la neurología no fue una elección al azar; fue un destino que se gestó en la observación silenciosa. "Desde niño supe que quería ser médico", confiesa. "Gran parte de eso se lo debo a mi padre, que es neurólogo.
Lo observaba trabajar, cómo escuchaba a sus pacientes y cómo lograba ponerle nombre a lo que nadie más explicaba". Aquel niño que admiraba la templanza de su padre, hoy es un referente que se formó en la Universidad Juárez del Estado de Durango, se forjó en Medicina Interna en el Hospital General 450 y consolidó su especialidad en uno de los centros más importantes de América Latina: el INNN en la Ciudad de México.
EL IDIOMA SECRETO DEL SISTEMA NERVIOSO
Como neurofisiólogo clínico, el Dr. Quiñones tiene la habilidad de "escuchar" la electricidad del cuerpo. "El cerebro y los nervios se comunican con electricidad. Cada pensamiento o movimiento es una señal viajando. Yo soy quien sabe leer esas señales e identificar si algo no va bien, a veces incluso antes de que el paciente sienta un síntoma", explica con una pasión contagiosa.
Para él, interpretar electroencefalogramas o mapeos cerebrales no es solo técnica; es una ventana al cerebro vivo. Es un reto que exige humildad, pues asegura que el cerebro no da respuestas fáciles: "Te obliga a sentarte, a mirar con calma y a dudar antes de concluir. Cada estudio es un pequeño misterio que resolver".

GUARDIÁN EN EL QUIRÓFANO
Uno de los puntos más críticos de su labor es el monitoreo neurofisiológico intraoperatorio. Mientras los cirujanos intervienen, el Dr. Quiñones vigila en tiempo real que las funciones vitales permanezcan intactas. "La concentración es total. Si una señal se debilita, aviso de inmediato. Lo que está en juego es el movimiento de una pierna, la voz de una persona, su capacidad de valerse por sí misma". Su mayor responsabilidad es invisible pero absoluta: cuidar a la persona que habita dentro de ese cuerpo.
ESCUCHAR ANTES DE INTERPRETAR
A pesar de la alta tecnología que maneja, el doctor mantiene los pies en la tierra. En su consulta recibe desde niños con epilepsia hasta adultos mayores con trastornos del movimiento, y su regla de oro es clara: escuchar antes de interpretar.
Advierte que a menudo ignoramos señales que el sistema nervioso envía, como hormigueos constantes, cambios en los dolores de cabeza o pequeñas torpezas al caminar que atribuimos al cansancio. "El sistema nervioso siempre avisa. Más vale una consulta de más que una lesión que pudo prevenirse". UN COMPROMISO DE POR VIDA
¿Qué motiva a un especialista de su nivel a seguir estudiando? La respuesta es sencilla: sus pacientes. Para el Dr. Quiñones, cada caso difícil es una chispa que lo impulsa a no detenerse hasta entender qué sucede. "La medicina es un compromiso de por vida con aprender. El día que sienta que ya lo sé todo, ese día me preocuparé".
Hoy, el Dr. Gerardo Quiñones Pesqueira no solo sigue los pasos de su padre, sino que ha trazado su propio camino en la vanguardia médica, recordándonos que detrás de cada trazo eléctrico en una pantalla, hay una historia humana buscando una respuesta.
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