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Durango, ante el riesgo estructural en salud pública

Columnista invitado

Durango, ante el riesgo estructural en salud pública

Durango, ante el riesgo estructural en salud pública

ANTONIO BRACHO MARRUFO

En un contexto nacional donde el sistema de salud para población sin seguridad social avanza hacia un modelo federalizado bajo el esquema del IMSS-Bienestar, Durango enfrenta un complicado escenario que merece un análisis profundo.

La decisión de no incorporarse plenamente al modelo federal implica que la operación de hospitales y centros de salud continúa bajo responsabilidad directa del Gobierno del Estado. Si bien esto preserva "autonomía administrativa y control presupuestal local", también coloca sobre las finanzas estatales una presión significativa en un momento de limitaciones económicas y crecientes necesidades en el sector.

Uno de los principales riesgos es la dificultad para competir en la contratación de médicos especialistas. Mientras instituciones federales como el IMSS y el propio IMSS-Bienestar realizan procesos masivos de contratación con esquemas de base y prestaciones consolidadas, los sistemas estatales quedarán en desventaja para atraer y retener talento médico, particularmente en áreas críticas como anestesiología, pediatría, ginecología y medicina interna.

A ello se suma el riesgo presupuestal. La centralización federal permite compras consolidadas de medicamentos y equipamiento, lo que reduce costos y mejora capacidad de negociación con proveedores. Un sistema estatal con restricciones financieras puede enfrentar mayores dificultades para garantizar abasto continuo, mantenimiento de infraestructura y actualización tecnológica.

El impacto no necesariamente se manifiesta de manera inmediata. Sin embargo, la experiencia en otras entidades muestra que las crisis en salud suelen construirse de forma gradual: déficit de especialistas, incremento en tiempos de espera, presión sobre médicos generales, adeudos con proveedores y aumento en litigios por presunta negligencia médica.

Más allá del debate político, el tema es estructural. La sostenibilidad del sistema dependerá de la capacidad financiera, administrativa y de control interno del Estado para sostener estándares de atención sin el respaldo operativo directo de la Federación.

La salud pública no admite improvisación. En los próximos años, Durango deberá demostrar que cuenta con la solidez institucional necesaria para evitar una erosión progresiva en la calidad de los servicios médicos. De lo contrario, la presión social y presupuestal podría convertir un problema administrativo en una crisis de mayor alcance.

@AntonioBrachoM

Escrito en: OPINIÓN salud, sistema, presión, contratación

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