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¿Durango seguro?

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¿Durango seguro?

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CITLALLI ZOÉ SÁNCHEZ

En más de una ocasión hemos escuchado a las autoridades afirmar que Durango es una de las ciudades más seguras del país. Es verdad que, mientras en otros estados imperan hechos violentos debido a las disputas del crimen organizado, en nuestra entidad la ausencia de esos eventos representa una enorme ventaja.

Sin embargo, la seguridad pública va más allá de la delincuencia organizada; abarca también los delitos comunes, aquellos que diariamente le roban la paz al ciudadano.

Uno de los problemas críticos que enfrenta la capital es la proliferación de pandillas integradas por adolescentes y jóvenes que se han apoderado de diversas colonias. Estos grupos no solo dañan la propiedad privada o cometen robos menores, sino que protagonizan enfrentamientos violentos contra bandas antagónicas.

El pasado 3 de marzo, en la colonia División del Norte, una riña de este tipo terminó con una mujer herida de bala. Se trata de una joven madre soltera que hoy se encuentra en el Hospital 450 y cuyo estado de salud se reporta como grave. Ella era ajena al pleito; por desgracia, al pasar por el lugar, fue alcanzada por una bala proveniente de un automóvil en movimiento.

Como suele ocurrir, tras la tragedia las autoridades implementaron operativos especiales y prometieron "cero tolerancia". No obstante, surge la duda inevitable: ¿por qué no actuaron antes?, ¿por qué permitieron que el problema escalara a este nivel?

Se estima que, en la zona donde colindan las colonias División del Norte, Asentamientos Humanos, Lucio Cabañas, Potreros del Refugio y 1 de Mayo, operan al menos seis pandillas que mantienen asolados a los vecinos.

A pesar de que en dicha zona se ubica la Delegación Sur de la Dirección Municipal de Seguridad Pública, tal parece que su presencia no tiene el impacto suficiente para mantener el orden ni para inhibir a los infractores.

Debido a que la mayoría de los integrantes son niños y adolescentes, legalmente no son imputables, lo que pone en aprietos la labor policial. Aunque las autoridades han expresado su intención de sancionar a los padres de familia para que asuman la responsabilidad de sus hijos, lo cierto es que no existe una estrategia clara al respecto.

Dado que estos menores se encuentran en un ambiente de riesgo evidente -en medio de riñas donde relucen armas blancas y de fuego- cabe cuestionar: ¿qué está haciendo el DIF para protegerlos?

Si los padres son omisos en sus cuidados y los exponen a un peligro de muerte, la institución debería actuar y retirarlos de esos hogares hasta garantizar su integridad. Hasta donde se sabe, esto no ha sucedido. Habrá que preguntar a la Procuraduría de la Defensa de Niñas, Niños y Adolescentes cuántos expedientes tiene abiertos sobre este tema.

PUNTO Y APARTE. Este domingo 8 de marzo, de nueva cuenta, las mujeres de Durango saldrán a las calles para reclamar sus derechos y exigir justicia por las víctimas de todas las formas de violencia, incluido el feminicidio.

En lo que va de 2026, tres mujeres han sido asesinadas por razones de género: Esther, en Tamazula; Marisol, en el municipio de Ocampo; y Karen Vianey, en Gómez Palacio. A ellas se suman las decenas de víctimas de violencia sexual, psicológica y económica.

Para esta ocasión se espera una marcha pacífica, sin la presencia del llamado "bloque negro" ni pintas en inmuebles o monumentos históricos. De esta manera, el foco de este fin de semana no estará en el costo de la limpieza de la cantera o los vidrios rotos, sino en la desigualdad que aún lacera a miles de mujeres y en la impostergable exigencia de igualdad.

Nos leemos en X: @citlazoe

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