
El actual dilema nacional
Es alarmante que precisamente en estos días esté por resolverse un dilema de tan grave importancia nacional como es el decidir continuar o no con la equivocada y dañina orientación para los intereses de México que el gobierno en manos de Morena significa.
En efecto. El caso del ex gobernador Rubén Rocha se ha agrandado hasta el grado de que el futuro del país realmente depende del sentido que dé la Fiscalía General de la Nación que está bajo el mando de Ernestina Godoy al problema que le corresponde de determinar si hay o no pruebas suficientes de los delitos de que se le acusan al ex gobernador de Sinaloa Rubén Rocha, respecto de abrirle un proceso judicial que decida su inocencia o culpabilidad.
No sólo se trata de determinar la suerte del inculpado y la de otros individuos asociados a él. También la de la Presidenta Sheinbaum que ha seguido la política de Morena de defender al ex gobernador negando que se tengan elementos de prueba. Desde ahí la Presidencia ha resistido la afirmación de la autoridad norteamericana de tener elementos suficientes para demandar a México la extradición del ex gobernador para ser enjuiciado en Estados Unidos.
Tras varias semanas en que la Presidente de la República ha dado su completo apoyo al ex gobernador, se pone bajo tela juicio la constitucionalidad de este hecho contrario a la neutralidad a que está obligada respecto a lo que la Fiscalía de Nación pueda investigar.
Los hechos son, sin embargo, contundentes. Sobran pruebas, hechos y testimonios que acreditan los nexos de Ruben Rocha con la mafias organizadas no sólo en las operaciones de los Chapitos sino incluso por haber sido el autor intelectual del asesinato del Rector de la Universidad de Sinaloa. Si a pesar de esto la Fiscalía persiste en declarar que no encuentra pruebas contra del ex gobernador se confirmará que el gobierno mexicano opta por seguir encubriendo la actividad de las mafias con todo y lo que esto implica.
La importancia de esta obstinación es señal de que el crimen organizado seguirá gozando de la impunidad y que, peor aún, no hay intenciones de dejar de ofrecerla con todos los costos que ello implica. Significaría también que el ineficiente gobierno de Morena está crudamente necesitado del multimillonario financiamiento que le entregan las mafías y que requiere para seguir sosteniendo los altos costos de proyectos mal operados como trenes, aeropuerto y línea de aviación, y refinería. Todos éstos modelos de impreparación y presupuestos exagerados.
Entenderíamos que tampoco hay intención de aprovechar el caso Rocha para emprender una amplia y metódica campana con Estados Unidos para realizar la limpieza de México del dominio que ejercen las mafias y que infecta grandes extensiones del territorio nacional.
Las consecuencias de no actuar valiendose de esta coyuntura para dar un cambio de rumbo a la orientación de la CuatroT, es prolongar el resto del sexenio al desperdicio interno de recursos y al desprestigio internacional.
No se trata de acostumbrarnos a un panorama de corrupción, inseguridad y violencia en todos los sectores y en todos los niveles de la sociedad.
El remedio al panorama anterior solo aparece en un cambio radical con una acción parlamentaria que transforme y reoriente el rumbo del gobierno. El cambio ha de hacerse en paz. No se trata de reeditar movimientos revolucionarios de alto costo humano, sino de una orientación la cual sólo se hará a través del voto ciudadano.
La coyuntura que repentinamente se le ofrece a la Presidente de México de remediar el error con que ella ha venido tratando el caso del ex gobernador Rocha, no debe desperdiciarse si es que realmente quiere salvar el sexenio del desastroso fracaso socioeconómico que la espera. De esta manera, se estaría colocando en un lugar muy digno de nuestra historia. La Presidenta de be despertar a tiempo.