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El álbum biográfico de Julio Cortázar

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El álbum biográfico de Julio Cortázar

ÓSCAR JIMÉNEZ LUNA

Qué suerte tuvo mi generación en materia literaria, digo ahora. Porque los primeros acercamientos a la novela a través de los deslumbramientos de la prosa de García Márquez, al vertedero de maravillas poéticas de Neruda o las asombrosas invenciones de Borges, entre otras obras no menos atrayentes, pudimos hacerlos en las páginas de grandes escritores de nuestro idioma, incluso algunos enraizados en historias e imágenes propiamente latinoamericanas. Eran hombres y mujeres ya universales con aportaciones muy originales de lo particular, como quería don Alfonso Reyes, el polígrafo mayor.

Julio Cortázar (1914-1984) fue una de estas estrellas que orientaron la atención de miles de lectores y de no pocas vocaciones por la escritura creativa. Si de verdad se quería estar al día, ahí estaba el gran cronopio argentino, con títulos y propuestas innovadoras, en donde se traslucían ideas y formas de horizontes extraordinarios y abarcadores. Una personalidad todavía con un aire de cierto hippismo irreverente, y un arte de seducción estética como pocos. De cuentos fantásticos inolvidables -algunos con tema mexicano, por cierto- y novelas para tenerse siempre a la mano.

Por eso es tan grato encontrarse con un libro como "Cortázar de la a la z. Un álbum biográfico" (Alfaguara, 2013, edición de Aurora Bernárdez, y Carlos Álvarez Garriga), publicado en el umbral del centenario del ilustre personaje. El diseño editorial de Sergio Kern es verdaderamente espectacular: fotografías de toda una vida, portadas de libros, recuerdos con literatos y otras celebridades, y en el centro mismo una colección de escritos, en un orden alfabético muy ilustrativo, con entradas temáticas escogidas con muy buen criterio. Una obra que bien podría multiplicarse a propósito de más autores. Hay que imaginarse algo así con Onetti, Fuentes, Vargas Llosa...

A manera de invitación para buscar esta obra excepcional, me gustaría compartir algunos de los fragmentos que más me han llamado la atención (me parece que pocos sabían o no recuerdan, por ejemplo, que Cortázar vivió por algunas semanas en Zihuatanejo y que dejo testimonio por escrito de su residencia en tan bello lugar de México).

HISTORIA DE CRONOPIOS Y DE FAMAS. "Ayer por la mañana llegaron los cronopios. Petulantes y magníficos como siempre, convencieron a la portera de que descargara unos golpes terribles en la puerta de casa, a la hora en que Aurora y yo dormíamos con ese encanto especial que tiene el sueño después que ha sonado el despertador y uno está seguro de que va a llegar una hora tarde a la oficina".

JAZZ. "...el jazz es como un pájaro que migra o emigra o inmigra o transmigra, saltabarreras, burlaaduanas, algo que corre y se difunde y esta noche en Viena está cantando Ella Fitzgerald mientras en París Kenny Clarke inaugura una cave y en Perpignan brincan los dedos de Óscar Peterson, y Satchmo por todas partes con el don de ubicuidad que le ha prestado el Señor, en Birmingham, en Varsovia, en Milán, en Buenos Aires, en Ginebra, en el mundo entero, es inevitable, es la lluvia, el pan y la sal, algo absolutamente indiferente a los ritos nacionales, a las tradiciones inviolables, al idioma y al folklore: una nube sin fronteras, un espía del aire y el agua, una forma arquetípica, algo de antes, de abajo (...)".

ZIHUATANEJO. "Lo estamos pasando muy bien en esta playa del Pacífico, en una zona muy bella de México, y rodeados de una gran tranquilidad. Como creo que ya te había dicho en París, alquilamos un bungalow sobre el mar, lo bastante grande para que los tres estemos cómodos y Carol y yo podemos trabajar cuando tenemos ganas. La playa es una maravilla y disponemos de todo el espacio necesario ya que los únicos que van a ella son los habitantes de los otros siete bulgalows del grupo, en general gente muy tranquila con la que nos entendemos muy bien".

RAYUELA. "Rayuela cuenta más para mí en cierto sentido que los cronopios. Los cronopios es un gran juego para mí, es mi placer. Rayuela no es mi placer: era una especie de compromiso metafísico, era una especie de tentativa para mí mismo además. Y entonces (cuando se publicó) descubrí, en efecto, que Rayuela estaba destinada a los jóvenes y no a los hombres de mi edad. Nunca lo hubiese imaginado cuando lo escribí".

Escrito en: Letras durangueñas Cortázar, gran, cierto, estaba

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