
Ejemplo. El número 3 porta el gafete no solo por su gran juego, sino también por su liderazgo dentro y fuera de la cancha.
EMILIO BARRIENTOS
EL SIGLO DE DURANGO
Hay futbolistas que juegan bien y otros que transforman equipos. Andrew Robertson pertenece al segundo grupo. Capitán, líder y símbolo de una generación que volvió a poner a Escocia en el mapa, el lateral izquierdo llega al momento más importante de su carrera con una misión clara, que su selección no solo participe, sino compita en la Copa Mundial de la FIFA 2026.
El camino de Robertson no fue sencillo. De orígenes humildes y crecimiento constante, se convirtió en uno de los mejores laterales del mundo con el Liverpool FC, acumulando títulos, noches europeas y experiencia al más alto nivel. Pero más allá de los trofeos, su verdadero valor aparece cuando viste la camiseta escocesa: intensidad incansable, liderazgo vocal y una mentalidad que no permite rendirse.
Ahora, el Mundial representa algo distinto, no es solo el regreso a la máxima cita, es la oportunidad de demostrar que esta generación puede ir más allá de la fase de grupos. Robertson lo sabe, con experiencia, madurez y un grupo que ha crecido a su alrededor, el capitán apunta a liderar a Escocia en un escenario donde cada detalle cuenta y donde el carácter puede marcar la diferencia.
INSTAGRAM / @ANDYROBERTSON94