
El crepúsculo de los taxis
En los años noventa, la Ciudad de México se sometió a otro sobresalto. El transporte público era insuficiente y la necesidad de circular produjo incómodas variantes de la economía informal: taxis pirata, secuestro exprés y asaltos a bordo, taxímetros amañados y tarifas discrecionales.
Lejos quedaban los tiempos de los taxis decorados como simpáticos personajes urbanos: los “cocodrilos”, los “corales”, las “cotorras”. La ciudad había crecido en forma desbocada y los transportes ilegales proliferaban como el tequila adulterado.