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LETRAS DURANGUEÑAS

El himno de los bosques

MANUEL JOSÉ OTHÓN

En este sosegado apartamiento

Lejos de cortesanas ambiciones,

Libre curso dejando al pensamiento,

Quiero escuchar suspiros y canciones.

¡El himno de los bosques! Lo acompaña

Con su apacible susurrar el viento,

El coro de las aves con su acento,

Con su rumor eterno la montaña.

El torrente caudal se precipita

A la honda sima, con furor azota

Las piedras de su lecho, y la infinita

Estrofa ardiente de los antros brota.

¡Del gigante salterio en cada nota

El salmo inmenso del amor palpita!

Huyendo por la selva presurosos

Se pierden de la noche los rumores;

Los mochuelos ocúltanse medrosos

En las ruinas, y exhalan los alcores

Sus primeros alientos deleitosos.

Abandona mis párpados el sueño,

La llanura despierta alborozada:

Con su semblante pálido y risueño,

La vino a despertar la madrugada.

Del oriente los blancos resplandores

A aparecer comienzan; la cañada

Suspira vagamente, el sauce llora

Cabe la fresca orilla del riachuelo,

Y la alondra gentil levanta al cielo

Un preludio del himno de la aurora.

La bandada de pájaros canora

Sus trinos une al murmurar del río;

Gime el follaje temblador, colora,

Y a lo lejos blanquea el caserío.

Y va creciendo el resplandor y crece

El concierto a la vez. Ya los rumores

Y lor rayos de luz hinchen el viento,

Hacen temblar el éter, y parece

Que en explosión de notas y colores

Va a inundar a la tierra el firmamento.

(Parte del poema del escritor potosino Manuel José Othón, quien radicó temporalmente en la ciudad de Lerdo, Durango. Nació en el año 1858 y falleció en 1906)

Escrito en: Letras durangueñas himno, sosegado, aurora. La, creciendo

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