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'El Mencho': 'Resultados' exigidos

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ARMANDO FUENTES AGUIRRE

El día de ayer elementos de fuerzas especiales del Ejercito Mexicano, con información de inteligencia de agencias mexicanas -y seguramente norteamericanas-, abatieron a Nemesio Oseguera, conocido como el "Mencho", quién fue fundador y líder de la que actualmente es la principal organización criminal en nuestro país y muy probablemente del mundo, ya que bajo su liderazgo el cártel tuvo una importante expansión a nivel internacional.

Se trata de una persona por la que la justicia de los Estados Unidos ofrecía quince millones de dólares por información que pudiera ayudar a ubicarlo y detenerlo. El intento de captura y muerte del líder criminal tuvo como consecuencia narco bloqueos e incendios en, de acuerdo a información preliminar, dependiendo de la fuente periodística, de entre ocho y trece estados del país.

El desafío al Gobierno mexicano por parte de los jefes regionales de la organización criminal se dio en una magnitud que solamente la captura o abatimiento del líder del cártel más poderoso de México puede provocar.

El "Mencho" llevaba casi dos décadas de evadir a las fuerzas del gobierno federal, de las que pudo escapar gracias a la red de casas de seguridad y protocolos que tenía el líder de esa organización criminal, además de contar con información que le proporcionaban miembros de las diferentes corporaciones de seguridad, de los tres niveles de gobierno, a los que sobornaba.

El intento de captura que terminó con la muerte del líder criminal es la última muestra de la presión que han puesto los Estados Unidos sobre el gobierno mexicano para que la guerra contra el narcotráfico tenga los "resultados" que espera el Presidente Trump. Desde hace semanas corrió la versión de que, en las llamadas del presidente norteamericano con la presidenta, se habló de la falta de "resultados" por parte del gobierno mexicano en la lucha contra los cárteles de la droga, esto independientemente del envío de decenas de capos a ese país y de la destrucción de cientos de laboratorios de drogas sintéticas para calmar las presiones del gobierno norteamericano.

Lo que queda claro es que la presión ha ido en aumento, al grado de que ni siquiera el poder económico del líder y fundador del que actualmente es el cártel más poderoso de México y tal vez del mundo, pudo librar el operativo en su contra.

En alguna entrega anterior mencioné que el poder de negociación que tenemos, como país, con los Estados Unidos es prácticamente nulo. El intento de captura y abatimiento de un líder criminal con el poder económico que tenía el fundador del mayor cártel de nuestro país es la última muestra de los "resultados" que exige el gobierno norteamericano al mexicano.

No es posible que un intento de captura de esta magnitud se hubiera hecho sin la participación, al menos de inteligencia, del gobierno norteamericano. Un líder criminal con tal poder y recursos económicos, que le permitieron crecer y tener una vida a salto de mata, desplazándose continuamente entre sus propiedades en múltiples zonas de influencia en al menos tres estados, pero al mismo tiempo a sabiendas de que tenía acuerdos con políticos y de que estaban en su nómina funcionarios de seguridad todos los niveles.

La presión del gobierno norteamericano por "resultados" tuvo que haber sido de tal magnitud que el gobierno mexicano no tuvo otra opción que intentar la captura, que terminó en el abatimiento, de un líder criminal que evadió la acción de la justicia desde la fundación de su organización criminal, que algunos especialistas ubican en 2009.

En los próximos días y semanas veremos la dimensión de la guerra interna al interior del cártel para tomar el liderazgo que termina con la muerte del "Mencho" y también la voluntad de los dos gobiernos, el mexicano y el norteamericano, para minar no solamente la capacidad del cártel para generar violencia, sino también las finanzas del grupo criminal más importante de México y muy probablemente del mundo.

X: @jesusmenav

El color rojo llegó sin avisar y me dijo de buenas a primeras: -Soy el mejor color.

Yo ya lo conocía. Está por todas partes, lo mismo en famosas pinturas de museo que en paredes de misérrimas viviendas. Así, lo saludé con deferencia. Prosiguió:

-Si a diez personas se les pregunta cuál es su color favorito, nueve responderán: "El rojo". Ése soy yo.

Lo felicité, pero le dije que ser el color más mencionado no necesariamente significa ser el mejor. Tan importantes como él, añadí, son el azul, el verde, el amarillo, el café, el anaranjado, y todos los demás colores.

Pienso que al rojo no le gustó lo que le dije, porque enrojeció. La verdad no siempre gusta a quien la escucha. Quise decirle que lo mismo sucede entre los humanos: todos son importantes, lo mismo el potentado que el humilde. Pero ya no me escuchó. Se fue rojo de coraje. Eso me dio a ver que no era el mejor.

¡Hasta mañana!...

Escrito en: líder, criminal, gobierno, cártel

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