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El Mundial de la discordia

El reporte Oppenheimer

El Mundial de la discordia

El Mundial de la discordia

ANDRÉS OPPENHEIMER

¡Qué ironía! La Copa Mundial que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá debería ser una celebración de los lazos que unen a los tres países de Norteamérica. Sin embargo, llega justo cuando los tres países están más peleados que nunca en la historia reciente.

El presidente Donald Trump ha dicho repetidamente que quiere anexar a Canadá y convertirlo en el estado 51 de Estados Unidos, y que México está en manos de los cárteles del narcotráfico. Antes, había acusado a México de ser un país que exporta criminales y violadores.

Estas no son declaraciones que haya hecho en su juventud, ni hace veinte años, sino en muchos casos en semanas recientes.

El 1 de junio, Trump compartió en sus redes sociales un artículo que decía que Canadá entró en una "recesión técnica", y le colgó el título: "¡Estado 51!". Anteriormente, Trump había dicho en una entrevista a Fox News que "francamente, Canadá debería ser el estado número 51 (de Estados Unidos). En serio, porque Canadá depende enteramente de Estados Unidos".

El 10 de junio, apenas un día antes del Mundial, Trump reiteró que su país se prepara para "llegarles por tierra" a los cárteles en México. En mayo, ya había sentenciado que "los cárteles gobiernan México, y nadie más".

Estados Unidos anunció una acusación formal en abril contra el entonces gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y varios otros políticos del partido de Gobierno de México por presuntos lazos con el narcotráfico. La presidenta Claudia Sheinbaum, que hasta ese momento había evitado un choque frontal con Washington, denunció airadamente una "injerencia" del país del norte.

Mucho antes de estos últimos choques, Trump había puesto a temblar la relación trilateral imponiendo aranceles a México y Canadá, a pesar del tratado de libre comercio T-MEC entre los tres países.

El T-MEC vence este año, y debería ser renegociado antes del 1 de julio, en pleno desarrollo del Mundial. Tanto México como Canadá han pedido extenderlo por 16 años, pero Trump ha exigido numerosas concesiones a sus vecinos, que son los principales socios comerciales de Estados Unidos en el mundo.

En la víspera del torneo, Trump volvió a decir que no cree que se firme un acuerdo de renegociación del T-MEC. De ser así, el tratado entraría en un estado "zombi" por el cual se prorrogaría anualmente, en lugar de por 16 años.

Para México, que vende a Estados Unidos más del 80% de sus exportaciones, un pacto a largo plazo es importante para atraer inversiones y salir de su estancamiento económico. Muchas empresas multinacionales se sentirían mucho más protegidas con un tratado comercial a largo plazo.

Como si todos estos puntos de tensión no fueran suficientes, la embajada de Estados Unidos en México dio a conocer el 9 de junio, a solo dos días antes del inicio del Mundial, una "alerta de viaje" para los turistas estadounidenses que piensan viajar a México.

El comunicado recomienda "tomar precauciones" al viajar a Ciudad de México y Nuevo León, y "reconsiderar" viajes a Jalisco. La capital y los dos estados son sedes claves del torneo.

En otros tiempos, uno habría esperado que la inauguración del Mundial contara con la foto de Trump, Sheinbaum y el primer ministro canadiense Mark Carney, juntos en el mismo palco, sonrientes y conversando entre ellos.

Pero la confrontación actual entre los tres países hizo que no se planeara nada de esto. Lo que es más, la propia presidenta de México dijo antes del campeonato que no asistiría a la inauguración en su propia capital. Prefirió donar su entrada a una joven futbolista para que represente a las mujeres mexicanas y quedarse a ver el partido en el Zócalo de la capital junto a la gente.

Lo paradójico es que cuando la FIFA anunció el 13 de junio de 2018 en Moscú que la Copa Mundial del 2026 se realizaría en Estados Unidos, México y Canadá, la noticia fue presentada como un triunfo de la unidad entre los tres países. La propia candidatura se titulaba "Unidos 2026".

En cambio, el Mundial pasó de ser el símbolo de la integración a convertirse en una enorme oportunidad perdida para acercar a los tres vecinos. Una verdadera lástima.

Escrito en: OPINIÓN EDITORIALES México, Estados, Trump, tres

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