Editoriales

OPINIÓN

El Mundial y el aeropuerto

El Mundial y el aeropuerto

El Mundial y el aeropuerto

ANA PAULA ORDORICA

Mañana arranca el Mundial. Los aficionados ya aterrizan en la Ciudad de México, y lo hacen en un Aeropuerto Internacional Benito Juárez que, hay que decirlo, hoy se ve mejor que hace un año. La presidenta Claudia Sheinbaum entregó hace unos días la primera fase de una remodelación que costó 6 mil 500 millones de pesos que presumió que no le costaron un centavo al erario. Es decir, no se usó dinero de nuestros impuestos. Para cuando terminen los trabajos de remodelación el costo está calculado será de 10 mil millones de pesos sin usar un centavo del erario.

Suena a buena administración. Pero detrás de eso que presumió la Presidenta hay una historia más larga, y mucho más complicada. De hecho, hemos gastado una fortuna pública para terminar justo en donde estábamos en 2018, volviendo a invertir en el mismo aeropuerto de siempre, que mantiene el mismo problema de sobresaturación.

En 2018, mediante una consulta sin rigor técnico, Andrés Manuel López Obrador canceló el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) que se construía en Texcoco. ¿Cuánto costó cancelarlo? En febrero de 2021, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) lo calculó en 332 mil millones de pesos, más del triple de lo que el gobierno había prometido. El presidente se molestó en público, calificó la cifra de exagerada y pidió que la aclararan. Días después, la ASF se retractó. Reconoció una deficiencia metodológica y, tras recalcular junto con la propia dependencia auditada, dejó el número en 113 mil millones. Que un órgano autónomo corrija su cuenta a menos de un tercio después del enojo presidencial dice bastante sobre quién manda. Pero quedémonos con su cifra final. Cancelar Texcoco costó 113 mil millones. ¿Por qué salió tan caro cancelarla? Porque la obra iba adelantada y había que pagar lo ya construido y liquidar cientos de contratos, y porque el proyecto se financiaba con bonos y certificados que hubo que recomprar y prepagar.

A eso hay que sumarle el aeropuerto que sí se construyó, el Felipe Ángeles. Se prometió que su construcción costaría 75 mil millones y, según los registros de Hacienda, lo ejercido se acerca a 116 mil. Sólo entre cancelar Texcoco y levantar Santa Lucía, el erario comprometió cerca de 230 mil millones de pesos. El NAIM completo se calculaba que iba a costar 285 mil millones, pero con una diferencia de fondo, cerca del 90 por ciento sería inversión privada. Pusimos dinero público por una cifra parecida a lo que habría costado el aeropuerto de Texcoco, que iban a pagar sobre todo los privados, y nos quedamos con tres terminales que no operan como una sola.

La remodelación actual, en efecto, no salió del presupuesto federal. Salió de lo que el propio aeropuerto genera, la renta de locales y el excedente de la Tarifa de Uso Aeroportuario, la TUA. Cierto. Pero esos recursos son escasos precisamente por la deuda que tiene el AICM por la cancelación del NAIM. El AICM recauda unos 14 mil millones de pesos al año por la TUA. Este dinero va completito a un fideicomiso que paga los bonos Mexcat, que es de alrededor de 4 mil 200 millones de dólares, de los 6 mil emitidos para financiar Texcoco y cuya última serie vence en 2047. Cada aficionado que aterrice esta semana pagará, en su boleto, una parte de la cuenta de un aeropuerto que nunca operó y que no existe. Hoy es una ciclopista.

El NAIM se diseñó como un hub para 125 millones de pasajeros al año, pensado para competir con el de Atlanta y el de Panamá. México pudo recibir a los aficionados en un aeropuerto de talla mundial. En cambio, los recibiremos en el de siempre, renovado, pero igual de saturado, acompañado por un AIFA subutilizado y un Toluca lejano. El Benito Juárez está mejor, es cierto. Pero es también el monumento a una decisión carísima que seguiremos pagando hasta 2047.

Escrito en: OPINIÓN millones, aeropuerto, Pero, costó

Noticias relacionadas

EL SIGLO RECIENTES

+ Más leídas de Editoriales

TE PUEDE INTERESAR

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas