
El 'silencio' oficial que busca esconder la violencia en Durango
Más de un día y medio de que un artefacto explosivo, de presunta fabricación casera, estallara en pleno Centro Histórico de Durango, ninguna autoridad ha sido capaz de emitir ni siquiera un escueto comunicado para informar a la población qué fue lo que sucedió.
Ni la autoridad estatal de seguridad pública (esa que minimizó y trató de esconder lo que sucedía en Tamazula donde la violencia desplazó a decenas de familias), ni mucho menos la autoridad municipal (que está más enfocada en tratar de remediar los crecientes negativos del alcalde José Antonio Ochoa), pudo elaborar un simple texto de tres parrafos para tranquilizar a los habitantes de la Zona Centro que exigían explicaciones de lo sucedido.
Lo que sí hicieron rápidamente fue tratar de esconder el hecho, obligando a algunos medios afines a bajar la nota y desaparecer la información de sus redes sociales, aunque los daños provocados por el explosivo no pasaron desapercibidos por cientos de vecinos que también reportaron el hecho desde sus cuentas personales.
Testigos informaron que el objeto, que habría sido arrojado desde un vehículo en movimiento, detonó sobre una banqueta en las inmediaciones de calle Francisco I. Madero, cerca de Coronado, provocando daños en al menos dos viviendas y dos vehículos que se encontraban estacionados en la zona.
Sí, a pesar de ser una ubicación céntrica, la autoridad fue incapaz de rastrear al o los responsables del atentado (o al menos no han informado de avance alguno en la investigación o captura de sospechosos).
Incluso uno de los automóviles presentó afectaciones visibles por esquirlas en la carrocería, además de daños en neumáticos, lo que evidenció que el artefacto contenía objetos metálicos en su interior, los cuales podrían haber hecho bastante daños y, hasta provocar una tragedia.
Y a pesar de lo grave del hecho, no habrá información oficial al respecto, como tampoco lo hubo el día que un presunto "polvorín" estalló muy cerca de la capital, en el Poblado Contreras, matando a por lo menos tres personas que al parecer manipulaban pólvora o dinamita.
La autoridad prefirió ocultar la información, como en este caso, pensando que con eso se mantiene el falso discurso de "seguridad".
LA PROVOCACIÓN Y MENTIRA
Pero mientras eso sucede en la capital del estado, esa que se cansan de presumir como la más segura del estado a pesar de los constantes robos a negocios, viviendas, pandillerismo y atracos violentos en la vía pública, las autoridades estatales y municipales mantienen un perfil de negación y confrontación contra aquellos que los critican y los exhiben.
El fin de semana, durante una gira, el gobernador Esteban Villegas volvió a provocar a todos aquellos que estuvieron en contra de la reubicación del monumento a Francisco Villa a San Juan del Río, a pesar de que hace unos meses, cuando se ventiló el proyecto, se atrevió a decir públicamente que solo se trataba de chismes y acusó trasfondo político.
Sí, el mandatario estatal se hizo el ofendido cuando se le cuestionó sobre la negación de miles de duranguenses a llevarse el monumento, que fue un regalo a la ciudad capital e incluso se atrevió a declarar que los enojos eran una reacción a una ola de chismes de sus detractores.
Sin embargo, durante su visita a San Juan del Río, con micrófono en mano, confirmó que su intención sí es llevarse el monumento a su tierra natal para poder concretar su "capricho" de un monumento millonario de 25 metros de altura que nadie pidió y que de nada va a servir.
Es decir que, Villegas Villarreal mintió ante medios de comunicación sobre el proyecto original que inocentemente ventiló el escultor que estaría a cargo del rescate de la obra, lo que le terminó costando la cancelación de otros proyectos que le habrían prometido desde principios del sexenio.
Lo mismo ha hecho durante sus visitas a otros municipios, donde se dedica a hablar mal de la 4T, situación muy distinta a la actitud que muestra cuando hay visita de funcionarios federales.
Así que, como en casi todos los hechos de inseguridad, habrá que intentar buscar la información con otras fuentes sobre el peligroso suceso que ocurrió en pleno corazón de la capital del estado, pues es evidente que a los gobiernos estatal y municipal no les interesa difundir la realidad y están más enfocados en giras artísticas y otras banalidades.