Nosotros

CENTRO HISTÓRICO

El Zocabón, un sabor de Durango que ha aprendido a vivir con el tiempo

Su historia está estrechamente ligada a uno de los inmuebles más reconocibles de la Zona Centro.

El Zocabón, un sabor de Durango que ha aprendido a vivir con el tiempo

El Zocabón, un sabor de Durango que ha aprendido a vivir con el tiempo

DANIELA ALMAGUER

Hay lugares que forman parte de una ciudad no solamente por lo que sirven en la mesa, sino por todo lo que ocurre alrededor de ella. En el Centro Histórico de Durango, El Zocabón es uno de esos sitios, un restaurante ligado a la memoria gastronómica de varias generaciones y que, desde hace más de cuatro décadas, conserva una propuesta basada en comida mexicana y recetas de sabor casero.

Su historia está estrechamente ligada a uno de los inmuebles más reconocibles de la zona, el Palacio de las Rosas, ubicado en la esquina de las calles 5 de Febrero y Benito Juárez, frente a la Plaza de Armas y a unos pasos de la Catedral.

Y es que el edificio que hoy recibe a los comensales tiene una historia mucho más antigua que el propio restaurante.

La llamada Casa o Palacio de las Rosas fue construida a finales del siglo XVIII por el minero español Silvestre Arana y, durante el Porfiriato, fue remodelada con elementos de inspiración francesa. Su fachada conserva detalles ornamentales de cantera, balcones de hierro forjado, motivos vegetales y rosas que contribuyeron a darle el nombre con el que se le conoce.

En su interior, los arcos de cantera, la madera de puertas y ventanas y el patio central recuerdan la arquitectura de las antiguas casonas del Centro Histórico.

Hoy, entre esos muros, una comida puede convertirse también en una pequeña pausa frente al paso del tiempo, las fotografías antiguas y la decoración del restaurante conviven con mesas ocupadas por familias, visitantes y clientes que han regresado durante años.

¿CUÁNDO ABRIÓ SUS PUERTAS?

El Zocabón abrió sus puertas en la década de los ochenta y comenzó en 1982 junto con Chicos Jr., la tradicional fuente de sodas que comparte este espacio y que complementa la propuesta con pasteles, helados, malteadas y otros productos.

Parte de la vigencia de El Zocabón está en una idea sencilla, la de conservar una cocina reconocible para los duranguenses. Su menú incluye comida corrida y platillos mexicanos preparados con un estilo casero, además de desayunos y antojitos.

Entre sus especialidades aparecen el caldillo durangueño, los huevos Zocabón, el caldillo serreño, el asado de puerco, los huevos durangueños, enchiladas, consomés y oros platillos mexicanos.

La repostería tiene también un lugar especial, pues los pasteles caseros de nuez, zanahoria, vainilla y chocolate forman parte de esa experiencia que permite extender la comida hasta la sobremesa.

UN LUGAR QUE CAMBIA DE GENERACIÓN

La permanencia de un restaurante durante más de cuatro décadas no depende únicamente de una receta, también tiene que ver con la memoria que se construye alrededor de sus mesas.

El Zocabón ha sido identificado como un punto tradicional para desayunar, comer o simplemente prolongar la sobremesa en el Centro Histórico. Su ubicación, frente a uno de los espacios públicos más reconocibles de Durango, hace que su historia se mezcle naturalmente con la vida cotidiana de la ciudad.

También ha recibido a visitantes que llegan buscando comida típica y a duranguenses que vuelven por un sabor conocido, y esto es quizá el motivo de su vigencias, que mientras alrededor cambian los negocios, las modas gastronómicas y las generaciones, en sus mesas continúa apareciendo una cocina que no necesita reinventarse para seguir siendo reconocible.

Escrito en: Centro Histórico El Zocabón HISTORIA comida, Zocabón, frente, tiene

Noticias relacionadas

EL SIGLO RECIENTES

+ Más leídas de Nosotros

TE PUEDE INTERESAR

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas