
Empresarios exigen un alto a la extorsión en Durango, esa que se niegan a reconocer
Mientras el gobernador del estado, Esteban Villegas, aseguraba envalentonado -frente a los pocos medios de comunicación elegidos para evitar preguntas incómodas- que en Durango no se iba a permitir que perdiera la paz y seguridad, por otro lado, los empresarios locales exigían medidas contundentes por aumento en el delito de extorsión.
Como aquí lo hemos mencionado incansablemente, una cosa es el discurso oficial en el que en Durango no pasa nada, mientras que otra cosa es la triste realidad que tiene acorralado al sector empresarial en La Laguna, en la Zona Sierra y ahora en la capital, donde el delito de extorsión ha crecido impunemente en los últimos meses, según las propias cifras oficiales.
Ayer El Siglo de Durango reveló un audio que compartió anónimamente un empresario de la capital en donde un presunto miembro de un cártel le exigía dinero para garantizarle su seguridad "laboral" y "familiar". En la llamada, que fue grabada, el delincuente asegura tener el consentimiento de las autoridades estatales para poder meter "orden" en el estado ante los crecientes hechos de inseguridad.
Afortunadamente el empresario detectó a tiempo que se trataba de un intento de extorsión y colgó cuando el delincuente comenzó a enojarse por las negativas recibidas. La víctima compartió el audio con este medio de comunicación para alertar a los duranguenses y evitar que alguien pudiera caer en el engaño.
Coparmex exige acciones
Horas más tarde de haberse dado a conocer el audio, Coparmex Durango emitió un pronunciamiento en el que condenó las llamadas de extorsión que han afectado a los empresarios del estado, exigiendo a las autoridades actuar e implementar medidas contundentes.
"Esta ola delictiva pone en riesgo no solo la integridad de nuestros negocios, sino también la estabilidad económica de Durango", sentenció el presidente del organismo local, Francisco Esparza Martell.
Y es que, a pesar de hechos tan preocupantes como la explosión de un artefacto que fue arrojado en pleno centro de la ciudad capital, las autoridades estatales y municipales prefieren esconderlos y evitar hablar de ellos, ordenando a sus afines a eliminar notas que evidencien que no existe el control y seguridad que tanto presumen. Casi dos días después, el Gobernador tuvo que reconocer que no fue un hecho menor ni aislado, pero que habrá castigo a los responsables.
La estrategia de minimizar hechos, como el desplazamiento forzado de familias de Tamazula y Mezquital, el aumento del delito de extorsiones a través de llamadas telefónicas y mensajes de texto, así como el cobro de derecho de piso en algunas zonas del estado, disfrazados de "monopolio empresarial", ya no es creíble por parte de la ciudadanía, quienes muestran su enojo en redes sociales ante cada declaración gubernamental que les resulta una burla.
Durango requiere a autoridades que no busquen cambiarle el nombre a las cosas, que enfrenten los problemas económicos y de seguridad que se viven en el estado en lugar de andar disfrazando giras artísticas de beneficencia. Ojalá que con el mismo empeño de gastar dinero en un monumento innecesario también se enfrentara a la delincuencia. Ojalá.