
Enajenados
En meses anteriores dialogamos: "nadie pone en duda que atravesamos por un cambio radical en nuestras formas de convivir", marcando las enormes diferencias que en comercio, política y relación se están dando entre los países del mundo.
Hoy es evidente que el concepto de "globalización" ya ha sido superado; inclusive hablar de socialismo o liberalismo económico y/o el capitalismo; las reglas de apertura a la comercialización también han cambiado y no pocos países están virando sus políticas a un nacionalismo que busca proteger sus capitales e intereses, sin considerar acuerdos o convenios.
Ante eso, la Organización de Naciones Unidas, con todos sus apéndices; la Organización del Tratado del Atlántico Norte y otras más, dejan de tener el peso internacional para la toma de decisión, siendo desestimadas por las grandes potencias, encabezadas por Estados Unidos de Norteamérica, la República Popular China y Rusia.
Esos cambios, como todos los que se han dado a través de la historia no se han presentado de golpe; es un trabajo concienzudo, que, desde el último tercio del siglo anterior, se viene haciendo sistemáticamente y han sido propuestos - ¿ordenados? - desde las "cumbres" que se organizan para concentrar acuerdos entre los más poderosos del mundo. ¿Ha pensado quienes encabezan y proponen en esos cambios? y aún más: ¿cuáles son sus propósitos finales?
Sin darnos plenamente cuenta, las estrategias para tal cambio, nos las van aplicando sutilmente, buscando aprovechar todos los nuevos conocimientos sobre neurolingüística, psicología de masas, I.A. y hasta técnicas de venta.
Siempre han existido los llamados "choques generacionales" para referirse a usos y costumbres entre la nueva generación y las anteriores; si antes buscaban imponer modas -todo tipo-, ahora profundizan en cuestiones de principios de bueno y malo.
Saben que para mover voluntades es necesario darle a "las masas" justificaciones; recuerde que poco a poco nos han llevado a cambiar nuestras posturas de razonamiento, moviéndonos del sentimiento con intelecto a las sensaciones sin pensamiento. ¿Recuerda la historia de "la rana puesta en agua caliente"?
El paso del pensamiento con consciencia social al individualismo y el consumo ha sido un camino a pasos lentos, pero sin parar. Luego, ya estimulados, aceptamos la modificación de las reglas de la escala valorar, donde se confunde lo bueno y lo malo, permitido o no, justo o abusivo.
Así, nos han llevado a cambiar nuestros criterios de medida y aceptación relacionados con los valores trascendentes -de Dios-, los sociales -justicia e igualdad- e individuales -ética, a lo conveniente para sus intere$e$-.
El aborto criminal, la eutanasia o eugenesia son manifestaciones clínicas -superficiales- de la enfermedad, no la causa. La mayoría de las personas ya no reflexionamos o criticamos, por considerarlo normal.
Nos tienen enajenados, embelesados y/o aturdidos.
Decía Joseph Goebbels, que la mentira, de tanto repetirla, la transformamos en verdad y Noam Chomsky, insistía en que el mensaje que se quiera entregar debe ir cubierto sobre verdades que arropen la falsedad.
Mover consciencias es parte fundamental para el cambio; romper con lo tradicional -creencias, costumbres y hasta vestuario- es fundamental; acabar con todo aquello que ate a lo construido intelectualmente, para poder "grabar" nuevas ideas, creencias y comportamientos.
Los instrumentos -así los consideraran- son útiles mientras cumplen su función primaria -mundo light-; las vestimentas tradicionales son "de viejos y odiosas", confundiendo reglas en usos de ropajes de hombres y mujeres -unisex-, hasta llegar al extremo de imponer faldas para varones y camisas o pantalones de aspecto rudo y/o militar para las mujeres. Los metrosexuales son buena muestra.
El sexo: inductor por excelencia; ya no hablamos del biológico - XX o XY-, ahora llegamos a repudiar los principios genéticos y hasta promovemos leyes que favorezcan a minorías. Feminismo radical o poliamor permisivo son otros ejemplos de "nueva libertad".
Con todo ello, podemos comprender al payaso vestido con chaqueta varonil y falda femenil -unisex-, que invita a romper todos los principios de letra y música; aquel que intencionalmente mal pronuncia palabras. Todo encubierto con una propuesta contra la violencia, la igualdad, racismo y libertad. Tampoco es casualidad que se autodenomine "conejo malo"; en el nombre lleva el rompimiento y repudio a lo acostumbrado. Recuerde a Chomsky.
El éxito se mide: no en sus letras y música de canciones vacías, sino la promoción del simple sentir y no pensar; preparar a las nuevas generaciones a aceptar. Le advierto que ya viene otra ola de adoctrinamiento, ahora con "un león".
Si Usted considera que hay razón y verdad en este Diálogo, le pido haga trabajo de concientización entre los menores de su familia y otros cercanos. No permita que les roben el libre pensamiento, aún más de lo que nos engañaron a las anteriores generaciones.
Recuerde al ministro de Canadá Mark Carney, que advirtió sobre: "ser parte de la mesa o parte del menú".