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Entre el miedo y el deber: el amargo Día del Maestro en El Durazno, Tamazula

"Nos escondimos bajo la cama, rezábamos y llorábamos", relata con voz entrecortada una maestra de El Durazno.

Entre el miedo y el deber: el amargo Día del Maestro en El Durazno, Tamazula

Entre el miedo y el deber: el amargo Día del Maestro en El Durazno, Tamazula

SAÚL MALDONADO

"La verdad es que estamos muy tensos; tenemos miedo, ¿para qué decir que no?", confiesa una maestra desde la región de El Durazno, en el municipio de Tamazula. Mientras miles de docentes en el estado disfrutan de un "megapuente" vacacional en playas o balnearios, un grupo de educadores vive el 15 de mayo en lo que describen como una zona de guerra.

Para estos maestros, la celebración es inexistente. Denuncian que, a pesar del clima de violencia, las autoridades educativas los han presionado para permanecer en sus puestos de trabajo bajo la promesa de una seguridad que, en la práctica, no perciben. "Es muy fácil para las autoridades decir que nos quedemos, que garantizan la seguridad; pero ellos no están aquí, no sienten ni viven lo que nosotros", lamenta la docente.

Una noche bajo la cama 

​Martha (nombre ficticio para proteger su identidad) relata que el pánico se desbordó la noche del pasado lunes para amanecer el martes, cuando un ataque al Banco del Bienestar desató una intensa balacera.

​"Escuchar esa refriega de balazos fue terrible. Bajamos a todos los santos y nos escondimos bajo la cama; rezábamos y llorábamos", recuerda con la voz entrecortada.

​A pesar de que muchas familias abandonaron el pueblo a la mañana siguiente, Martha decidió quedarse por temor a represalias laborales. Según su testimonio, la Secretaría de Educación insistió en que las clases debían continuar con normalidad, advirtiendo de forma implícita que no abandonaran la zona.

​La indignación de los docentes creció tras escuchar las declaraciones del Secretario de Educación la mañana del martes en una transmisión en vivo de El Siglo de Durango, cuando reafirmó la continuidad de las actividades escolares en la región. "Ojalá él hubiera estado la noche anterior aquí, debajo de la cama y rezando, para ver si se habría quedado un día más", sentenció la maestra.

Actualmente, los docentes en El Durazno no piden festejos, sino el fin del ciclo escolar. Su única prioridad es salir de la zona de conflicto y ponerse a salvo.

Un futuro incierto

Al ser cuestionada sobre si regresará a El Durazno el próximo ciclo escolar, la respuesta de Martha refleja la incertidumbre de quien vive bajo fuego:

— "No lo sé. Si me lo hubieras preguntado el martes, te diría que me voy y no regreso; que buscaría una plaza en cualquier otro lugar a como diera lugar. Ahorita... no lo sé. Voy a hablar con mi familia para ver qué me dicen".

Así transcurre el Día del Maestro en las quebradas de Durango: entre el estruendo de las armas y la esperanza de que las vacaciones lleguen antes de que la violencia vuelva a llamar a su puerta.

Escrito en: maestros Tamazula Inseguridad Tamazula El Durazno bajo, noche, docentes, aquí,

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