
¿Es posible una democracia en Venezuela?
El arresto de Nicolás Maduro no es el final de la crisis venezolana, sino el inicio de un capítulo mucho más complejo y peligroso, con muchos escenarios posibles y repercusiones en todo el mundo. Más allá de las lecturas que se le puedan dar para México, lo (in)necesario que era una intervención extranjera en Venezuela y su impacto para el derecho internacional, se pueden ir dibujando escenarios donde la democracia es solo una de las salidas posibles.
La cúpula chavista, ahora encabezada por Delcy Rodríguez, no ha mostrado señales de que quiera ceder el poder, por lo que el régimen, con un alto componente militar, intentará hacer lo necesario para dar señales de cooperación. Hay que recordar que el chavismo traía el lastre de las cuestionadas elecciones de 2024, un proceso que fue calificado de fraudulento por muchos, a lo que se le sumaban las críticas sobre su política de represión, detenciones arbitrarias y el desmantelamiento de las instituciones.
La Constitución venezolana dicta que, ante una falta absoluta de la Presidencia, se debe convocar a elecciones. Sin embargo, el Tribunal Supremo ha optado por la vía de la "falta temporal" para mantener a Rodríguez en el poder. La oposición, liderada moralmente por figuras que el chavismo intentó borrar, insiste en que el resultado de las elecciones de 2024 debe respetarse, con Edmundo González como legítimo ganador.
Sin embargo, en el plan de estabilización, Estados Unidos ejerce un control temporal sobre áreas estratégicas (petróleo) mientras organizaría con el chavismo una salida electoral; el problema es que esa transición puede ser percibida como una ocupación, quitando credibilidad a cualquier gobierno futuro.
En otro escenario más catastrófico, si las facciones militares se dividen o si la presión del pueblo se desborda, Venezuela podría entrar en una fase de guerra interna, alejando cualquier esperanza de una elección democrática, lo que indudablemente sería muy trágico.
La soberanía venezolana se encuentra en una encrucijada: el país necesita ayuda externa, pero una transición dirigida por otro país corre el riesgo de carecer del apoyo popular necesario para ser estable. Una transición verdadera requiere una reingeniería total del sistema electoral, con una institución autónoma y confiable, con observación internacional técnica y, sobre todo, con libertad en los medios de comunicación y las garantías para que todos los actores políticos participen en igualdad de condiciones.
Lo que suceda en el futuro inmediato, por ejemplo, si se permite el regreso de los exiliados, si se restablece la libertad de prensa y si se pone una fecha para que los venezolanos vayan a las urnas, determinará si el arresto de Maduro fue el fin de una era o simplemente el inicio de una crisis aún más profunda.
Por lo pronto, hay que estar muy atentos a lo que pase en aquel país; no basta desmantelar el rostro del régimen si el esqueleto electoral sigue viciado. ¿Estamos presenciando el resurgimiento de una democracia o simplemente tendremos un ejemplo de gatopardismo con justificación económica?
X @omarortegasoria