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Esperanza o descarrilamiento

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Esperanza o descarrilamiento

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ENRIQUE IRAZOQUI MORALES

El día de ayer en una conferencia patrocinada por una institución financiera en un centro social de Torreón. El expositor quien hizo una magnífica presentación en términos de claridad de conceptos monetarios y sobre todo la interrelación que tienen unos de otros para poder explicar la realidad económica del mundo y de México en la actualidad. Su prosa fue intencionalmente simple, para facilitar la compresión de los datos y las consecuencias de ello se deriva.

En términos de materia económica mexicana, cuando las cifras son explicadas como se hizo ayer en el evento, a cualquiera que no tenga carga ideológica acentuada le debe, a mi parecer, ser una sensación mixta. Por un lado optimismo del presente y hacia el futuro, pero por el otro no puede uno lamentar las oportunidades que se perdieron el sexenio anterior y que, en el actual, aunque hay visos de mucho mayor sensatez, aun endilgan lances en perjuicio de grandes capas de la sociedad mexicana en el mediano y largo plazo.

Para explicar un poco y haciendo alusión a la exposición de ayer. El conflicto actual de los Estados Unidos con Irán, más allá de las supuestas amenazas nucleares y del patrocinio a grupos terroristas del todavía vigente régimen iraní, lo que subyace es por la lucha del control de los principales centros de abastecimiento y consumo del mundo del petróleo.

De igual manera, al desglosarse el tamaño de las economías en términos reales, fue más sencillo comprender el panorama geopolítico. En términos generales, los Estados Unidos de América tiene producto interno bruto alrededor de 30 billones de dólares. Le sigue China con un monto de 22 billones y de allí todos demás mucho más abajo en términos financieros. Alemania, que es la tercera, vale un cuarto de la china.

Obviamente el poderío militar de Rusia le da una relevancia mucho mayor en el concierto mundial, ya que economía está valuada en apenas 2.2 billones de dólares (cabe 13 veces dentro de la economía norteamericana) Además es un importante productor de petróleo y gas.

Así pues, una vez contextualizado las dimensiones de los colosos mundiales, se puede dar cuenta porque las cifras así lo indican, que la guerra económica es la que realmente está haciendo a los actores moverse en diferentes arenas. Estados Unidos hoy con Trump al frente, está recurriendo a la militar.

Si el petróleo es la sangre de las economías, es claro que el principal productor que son los propios estadounidenses, no alcanza a cubrir su propia demanda. Extraen al día 13 millones y consumen 19 millones, es déficit de 6 millones de barriles diarios, una brutalidad. Pero la cosa con China es así: produce 4 y consume 16, su déficit es más del doble de su gran rival americano. Donald Trump está jugando fuerte y la intervención en Venezuela y la guerra a Irán tiene todo que ver con su competencia con China.

¿Qué tiene que ver México en todo esto y por qué se tiene la visión positiva y pesimista a la vez?

En primera instancia en el juego geopolítico, si bien el vecino del norte y su presidente alardearan que pueden relegar a México, la realidad es que nos necesitan sencillamente por las integraciones regionales. China dominará Asia continental sin duda y aunque Japón, gran economía, pero estática y Corea del Sur pueden verse como aparte, el dominio del gran continente será - o es ya de hecho- de los chinos.

Europa por naturaleza es una zona y su dependencia del hasta 75% del gas que consumen proviene de Rusia, los obliga a tener relación con la superpotencia militar.

Los Estados Unidos hoy tienen un déficit comercial mayor con México que con China incluso es fácil preguntarse con quién se sienten más cómodos los vecinos del norte comerciado.

Las variables macroeconómicas mexicanas son sólidas, lo que redondea un futuro esperanzador.

Sin embargo, la reforma judicial realizada por el presente régimen y la propuesta de reforma electoral apenas presentada al Congreso, prolongan la angustia de que procederes como los de Andrés Manuel López Obrador que dio al traste a la reforma energética, entre otras muchas cosas, continúen con la presidenta Sheimbaun, pudiendo descarrilar un mejor futuro para México. La esperanzan es que al menos en el renglón económico la presidenta ha dado una cara mucho más sensata.

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