
Están en comodato: dos bibliotecas municipales de Durango no pagan renta
Al menos dos de los inmuebles que albergan bibliotecas municipales en Durango operan bajo esquemas de comodato: la Biblioteca Pública Municipal “Dr. Máximo Gámiz”, conocida como la Casa del Árbol, y la biblioteca de El Nayar. Ambas situaciones cobran relevancia ante la revisión del Ayuntamiento sobre los costos de estos espacios, mientras que otros recintos permanecen en riesgo de cierre.
En el caso de la Máximo Gámiz, un documento publicado en la Gaceta Municipal de Durango el 14 de junio de 2013 establece la autorización para celebrar un contrato de comodato por 99 años con el Instituto Politécnico Nacional (IPN), respecto al segundo y tercer nivel del inmueble propiedad del municipio. La condición quedó asentada en documentación proporcionada a El Siglo de Durango.
Por su parte, la comunidad de El Nayar confirmó que su biblioteca también funciona bajo este esquema. El dato resulta relevante luego de que el recinto recibiera una notificación de cierre para finales de octubre; sin embargo, la decisión fue revertida tras la inconformidad de habitantes y ciudadanos que defendieron su permanencia.
Gastos cubiertos por la comunidad
En la biblioteca de El Nayar, las personas relacionadas con su funcionamiento señalan que no se paga renta ni servicios de agua y electricidad. Además, los gastos de mantenimiento son cubiertos por la propia comunidad y, en ocasiones, quienes están a cargo del espacio pagan el internet con sus propios recursos.
Bajo estas condiciones, el único gasto directo que implica para el Ayuntamiento la operación de la biblioteca es el sueldo de la bibliotecaria.
El edificio también alberga la Presidencia de la Junta Municipal y dos salas de museo, además de ser sede de talleres y actividades culturales. Su uso, por tanto, no se limita a la consulta de libros, sino que comprende otros servicios para los habitantes de la localidad.
Esta situación se contrapone con el argumento de Giovanni Rosso, director del Instituto Municipal para el Desarrollo Humano y Valores (INDEHVAL), quien ha señalado los costos de operación como una de las razones para evaluar la continuidad de las bibliotecas. El instituto ha estimado gastos de alrededor de 20 mil pesos mensuales por espacio, por lo que resulta necesario conocer qué conceptos se incluyen en esa cifra y cómo se calcula en cada caso.
¿Qué implica el comodato?
De acuerdo con el artículo 2497 del Código Civil Federal, el comodato es un contrato mediante el cual se concede gratuitamente el uso de un bien, con la obligación de devolverlo conforme a las condiciones pactadas. En términos prácticos, significa que no se paga renta por utilizar el inmueble.
Esto no elimina necesariamente otros gastos, como salarios, mantenimiento, materiales o conectividad. Sin embargo, en el caso de El Nayar, los servicios y el mantenimiento son cubiertos por la comunidad.
En cuanto a la Máximo Gámiz, el documento de 2013 refiere la autorización para celebrar un comodato por 99 años con el IPN sobre el segundo y tercer nivel del edificio.

Bibliotecas continúan en riesgo
La revisión municipal ya derivó en el cierre de tres bibliotecas, ubicadas en Navacoyán, la colonia Gobernadores y Ampliación PRI.
Otras bibliotecas permanecen bajo análisis. El Ayuntamiento ha planteado que los recursos destinados a los espacios cerrados podrían redirigirse a programas sociales, como comedores comunitarios y clínicas de salud.
La posibilidad de nuevos cierres ha generado inconformidad entre escritores, promotores culturales y ciudadanos, quienes han solicitado transparencia en los criterios técnicos y presupuestales mediante una petición digital.
Mientras la biblioteca de El Nayar continuará abierta tras la presión de la comunidad, el futuro de los otros recintos sigue sin definirse.