
Esteban Villegas: 'Claudista', pero prudente con Trump
La captura de Nicolás Maduro en Venezuela, tras una intervención militar directa de Estados Unidos, enciende alertas en algunos gobiernos locales de México que, sin estar en el centro del conflicto, quedan atrapados entre la presión geopolítica y las sospechas de Washington. En ese escenario, la posición del gobernador de Durango, Esteban Villegas Villarreal, resulta particularmente incómoda.
Mientras Donald Trump envía mensajes cada vez más claros -y más duros- sobre su intención de combatir a los cárteles "donde sea necesario", México se convierte en el siguiente foco de atención. La señal es inequívoca, pues la política de visas, las listas de observación y la presión diplomática se han transformado en dardos estratégicos.
Para nada resulta casual que, tras la operación en Caracas, el mandatario estadounidense haya advertido que "algo habría que hacer" con los grupos criminales en territorio mexicano, o que haya reconocido abiertamente que la inteligencia de su gobierno, conoce perfectamente las ubicaciones de todos los capos que operan en el país.
En ese contexto, el gobernador de Durango reaparece en el radar, quien en más de una ocasión se ha proclamado "Claudista" y aliado institucional del gobierno de Claudia Sheinbaum; sin embargo, no firmó el pronunciamiento público de respaldo a la postura de la presidenta frente a la intervención de Estados Unidos en Venezuela.
Al no respaldar esta postura, el mansaje de Esteban parece tener destinatario más al norte que al sur. Y es que el mandatario duranguense, optó por no confrontar, no incomodar y no colocarse del lado de un bloque que Washington observa con lupa. Una prudencia que, lejos de parecer institucional, puede leerse como un cálculo político.
Tal lectura, cobra mayor relevancia si recordamos que el propio gobernador de Durango enfrenta una "revisión administrativa" de su visa estadounidense, situación que le impidió viajar a una gira de promoción para atraer inversiones de la Unión Americana al estado, aunque el mandatario ha intentado desmentir cualquier versión al respecto.
No obstante y de acuerdo con información periodística, una fuente del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés) habría confirmado que, si bien la visa del gobernador no ha sido revocada, el proceso que se le sigue se deriva de una investigación abierta relacionada con la presencia de grupos delictivos en territorio duranguense.
Según información extraoficial, el equipo jurídico del gobernador ha dado seguimiento al caso a través del consulado de Estados Unidos en Monterrey, Nuevo León, con el objetivo de conocer y, en su caso, destrabar el estatus del documento migratorio, a fin de recuperar su validez y permitir futuros viajes de Esteban Villegas al país vecino.
En resumen, la situación se torna compleja para Esteban Villegas, si se considera que la política de revocación de visas de Estados Unidos se ha convertido en un mecanismo de presión, dirigido no solo a gobernantes de países, sino a personas específicas. Gobernadores, funcionarios y actores políticos mexicanos están siendo evaluados bajo una nueva lógica: la de la sospecha preventiva. Tal como inició con Maduro.
EN LA BALANZA.- Los dos primeros feminicidios de 2026 en Durango confirman que la violencia contra las mujeres no solo persiste, sino que se reproduce con una alarmante normalidad, incluso desde los primeros días del año. Lejos de tratarse de hechos aislados, estos crímenes son consecuencia de la continuidad de un problema estructural que el Estado ha sido incapaz de contener, pese a las alertas, discursos y protocolos activados. La reiteración de casos, ocurridos en contextos distintos pero con el mismo desenlace, evidencia que las políticas de prevención y atención siguen siendo insuficientes, mientras la indignación social se diluye y la respuesta institucional permanece reactiva y lenta.
X: @Vic_Montenegro