
'Eternity' invita a replantear qué significa amar para siempre.
¿Qué pasaría si, después de la muerte, todavía hubiera una última decisión que tomar? Esa es la premisa que pone sobre la mesa "Eternity", la nueva película que ya se exhibe en salas y que combina romance, comedia y un toque de melancolía para explorar uno de los dilemas más universales, elegir a quién amar para siempre.
Con una estética cuidada y un tono que recuerda a las comedias románticas clásicas, el filme propone una historia ligera en apariencia, pero con fondo emocional suficiente para dejar eco en el espectador.
"Eternity" se suma a la tendencia de películas que juegan con lo fantástico para hablar de emociones profundamente humanas, apostando por una narrativa accesible, emotiva y cargada de nostalgia.
Amor más allá de la vida
La trama se desarrolla en un peculiar más allá, concebido como una antesala del paraíso donde las almas recién llegadas disponen de siete días para tomar una decisión definitiva, elegir con quién pasarán la eternidad. No se trata de un juicio moral ni de una prueba espiritual, sino de una elección puramente sentimental.

En ese espacio suspendido en el tiempo, los personajes tienen la oportunidad de reencontrarse, conversar sin prisas y mirar su pasado desde otra perspectiva.
La película utiliza este escenario para reflexionar sobre el peso de las decisiones amorosas y cómo, incluso después de la muerte, las emociones siguen siendo complejas y contradictorias.
El triángulo emocional
La historia gira en torno a Joan, interpretada por Elizabeth Olsen, quien muere de manera inesperada y despierta en este limbo cuidadosamente diseñado. Pronto descubre que deberá elegir entre dos hombres fundamentales en su vida.

Por un lado está Larry, su primer gran amor, encarnado por Miles Teller, una relación intensa, impulsiva y marcada por la pasión juvenil, pero también por la inestabilidad. Por el otro aparece Luke, su esposo al momento de morir, interpretado por Callum Turner, un vínculo construido desde la calma, la compañía y el afecto cotidiano.
A partir de esta disyuntiva, "Eternity" construye un relato que alterna encuentros incómodos, recuerdos compartidos y conversaciones que oscilan entre lo romántico, lo irónico y lo profundamente humano. El guion evita el dramatismo excesivo y apuesta por una emoción contenida, permitiendo que el espectador se identifique con las dudas de la protagonista.
Un elenco que sostiene la emoción
Uno de los grandes aciertos del filme es su reparto. Elizabeth Olsen ofrece una interpretación sensible y equilibrada, alejándose de excesos y apostando por una vulnerabilidad silenciosa que da credibilidad al conflicto interno de su personaje.
Miles Teller aporta carisma y energía, representando el amor impulsivo y la nostalgia de lo inconcluso, mientras que Callum Turner encarna la estabilidad y la ternura de una relación madura.
La química entre los tres actores resulta clave para que la historia fluya con naturalidad y para que ninguna de las opciones se sienta claramente correcta o equivocada.

Una estética romántica
Visualmente, "Eternity" apuesta por una ambientación elegante y luminosa, muy alejada de las representaciones tradicionales del más allá. El espacio donde se desarrolla la historia tiene un aire casi turístico y atemporal, con guiños a las comedias románticas de décadas pasadas.

La fotografía, el diseño de producción y la música acompañan este tono, creando una atmósfera acogedora que refuerza el carácter romántico del filme sin caer en lo cursi. Todo está pensado para que el espectador se sienta cómodo, como si estuviera revisitando una historia conocida desde una perspectiva nueva.
¿Por qué ver 'Eternity'?
Más allá de su envoltura ligera, la película plantea preguntas que resuenan con fuerza: ¿el amor verdadero es el más intenso o el más constante?, ¿se ama mejor desde la pasión o desde la estabilidad?, ¿es posible evaluar una vida sentimental desde un solo momento?
"Eternity" no pretende ofrecer respuestas definitivas, sino abrir la conversación desde la empatía y la memoria. Es una película ideal para quienes disfrutan de las historias románticas con un giro original, diálogos ágiles y personajes que se sienten reales en su imperfección.