
Falsa doctora ofrecía lipos exprés: así operaba en la clínica donde desapareció Blanca Adriana
El caso de Blanca Adriana ha generado conmoción en Puebla y a nivel nacional, no solo por su desaparición tras acudir a un procedimiento estético, sino por lo que reveló sobre el funcionamiento de la llamada “Clínica Detox”.
Este establecimiento, ubicado en la zona de Zavaleta, operaba aparentemente sin permisos sanitarios y bajo la dirección de una mujer que no contaba con cédula profesional, según las investigaciones.
De acuerdo con los reportes, Blanca Adriana acudió inicialmente a una valoración médica, sin embargo, fue convencida en el lugar para someterse a una intervención estética que prometía ser rápida y poco invasiva.
Liposucciones “exprés” y tratamientos sin regulación
Uno de los principales atractivos del lugar eran las llamadas “lipos exprés”, procedimientos que supuestamente permitían extraer grasa en pocas horas con anestesia local y una recuperación casi inmediata. Estos servicios eran promocionados en redes sociales como seguros y efectivos, con costos relativamente accesibles en comparación con clínicas certificadas.
Sin embargo, la oferta no se limitaba a este procedimiento. La clínica también anunciaba tratamientos como aplicación de bótox, ácido hialurónico, estrechamiento vaginal, implantes hormonales conocidos como “chips sexuales” y terapias regenerativas como el llamado “ADN de salmón”.
Un negocio basado en la simulación
Detrás de la clínica estaría una mujer identificada como Diana, quien presuntamente se hacía pasar por especialista médica sin contar con acreditación oficial. Incluso, investigaciones sugieren el uso de documentos apócrifos y estrategias para aparentar profesionalismo ante los clientes.
El caso ha puesto en evidencia la existencia de clínicas “fantasma” que operan con publicidad en redes sociales y sin supervisión sanitaria, lo que representa un grave riesgo para la salud pública.
Un llamado a reforzar la regulación
La desaparición de Blanca Adriana no solo es investigada como un posible delito, sino que también ha abierto el debate sobre la necesidad de fortalecer la regulación de clínicas estéticas en México. Autoridades continúan con las indagatorias para dar con los responsables y esclarecer los hechos.
Mientras tanto, el caso permanece como una advertencia sobre los peligros de acudir a establecimientos no certificados que ofrecen soluciones rápidas sin respaldo médico.