
(Canva)
Gracias a investigaciones emergentes y, aunado a la creciente preocupación de los consumidores, se han levantado dudas respecto al riesgo potencial de la presencia de ciertos componentes químicos y materiales sintéticos en los productos de una marca de ropa famosa.
¿Quiénes son los involucrados?
En la mañana del día lunes 13 de abril, el Fiscal General del estado de Texas, Ken Paxton, expresó públicamente por medio de sus redes sociales que la marca de ropa Lululemon USA Inc. se encuentra bajo investigación por posible uso de químicos persistentes en sus prendas que pondrían en peligro el bienestar de los clientes.
De econtrarse rastros, podría poner en riesgo la presencia y credibilidad de Lululemon, al tratarse de una compañía líder en venta de ropa deportiva que se enfoca en un estilo de vida saludable, en el que el rendimiento y la sosteniblidad son parte central.
Así mismo, Paxton añadió que se examinarán la lista de sustancias restringidas, las prácticas de la cadena de suministro y los protocolos de prueba de la marca para verificar que se estén cumpliendo los límites de seguridad establecidos por el estado.
"No permitiré que ninguna compañía venda material tóxico y dañino a los consumidores a costos altos, bajo la premisa de bienestar y sostenibilidad. Si Lululemon ha violado las leyes de Texas, tendrán que rendir cuentas", expresó el fiscal en su comunicado.
Te puede interesar: Athleisure: de la ropa deportiva al uniforme global impulsado por la música y la cultura pop.
¿Cuáles son los químicos tóxicos?
Los componentes químicos de los que se le adjudica a la empresa de seguir empleando (a pesar de haberse comprometió a reducir gradualmente su uso desde el año 2023), llevan como nombre PFAS, o comúnmente llamados 'químicos eternos'.
También conocidos como sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, son un grupo de materiales químicos reconocidos por sus propiedades antiadherentes frente al agua, grasas y manchas, que han sido usadas ampliamente en productos, entre estos textiles resistentes al agua, envases para alimentos y espuma para incendios.
No obstante, como su apodo sugiere, se tratan de sustancias particularmente resistentes, por lo que no suelen degradarse con facilidad en la naturaleza, perdurando lapsos de tiempo prolongados.
Además, según investigaciones llevadas a cabo por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, las PFAS están asociadas con efectos dañinos a la salud, en los que se encuentran la alteración endoctrina, cáncer e infertilidad.