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Filósofo de Güémez

Diálogo

YAMIL DARWICH

Por ser Semana de Pascua y a sabiendas de que algunos han prolongado sus vacaciones -especialmente los estudiantes-, le invito a que reconozcamos la capacidad intelectual del mexicano.

Somos, lo que algunos llaman "intelectuales naturales", como define Howard Gardner -psicólogo investigador y profesor en Harvard-, a quienes presentan alta sensibilidad ambiental, empatía hacia seres vivos y habilidades para identificar patrones biológicos, siendo particularidades de profesionales de la salud y analistas.

No dejemos afuera nuestra inventiva y capacidad creativa, con solo unas pocas herramientas y elementos; caso del mecánico mexicano, capaz de hacer reparaciones con unas pinzas y un pedazo de alambre.

Nuestra genialidad creativa para inventar historias, chistes y poner apodos, es sobradamente conocida.

Grandes historiadores, cuentistas y refraneros populares nos dejan aprender sobre la vida; entre ellos, aparece uno sobresaliente: José Calderón Castillo, carpintero, de Cd. Victoria, Tamaulipas, a quien le atribuyen refranes que han sido festejados por los mexicanos, reconociéndole sus habilidades como filósofo natural y las enseñanzas de sus refranes. Es descripción cultural.

Güémez, es un municipio del estado de Tamaulipas, fundado el 1 de enero de 1749 por José de Escandón, nombrado así en honor al virrey Juan Francisco de Güémez. Es el sitio dónde se ubica al renombrado y popular personaje.

Le pido disculpe las malas palabras que escribiré, pero es imposible usar sinónimos, si no queremos perder el sentido reflexivo y jocoso de sus frases.

También debo escribirle que algunos otros admiradores del personaje y sus dichos niegan la identidad y hasta la existencia del personaje, siendo Ramón Durón Ruiz (f) quien se ocupó de recolectarlos y difundirlos.

Le comparto algunos:

"En política: el que sabe, sabe... y el que no, pues es jefe". Dolorosa denuncia de nuestra realidad nacional, cuando los parásitos ineptos, por recomendaciones, ocupan puestos de poder buscando enriquecerse y pagar favores por los nombramientos inmerecidos.

"Cabrón es el que repite plato...pero más cabrón es el que pide pa' llevar", refiriéndose a los asistentes a reuniones familiares, recordándonos el cinismo y desvergüenza de algunos. También les llaman descarados y "conchudos".

"Estamos como estamos... porque somos como somos". Refiriéndose a nuestra falta de compromiso ciudadano, particularmente en cuestiones de política, particularmente en las elecciones para puestos públicos.

"La pereza es la madre de todos los vicios... y las telenovelas el vicio de todas las madres". Censura el gusto por los churros novelas que tradicionalmente entretienen a las amas de casa y a otros, que caen en el embrujo o para ver muchachas.

La crítica a nuestra ocasional necedad: "Lo que está bien... no puede estar mal".

Criticando el mal hábito de perder el tiempo en horas laborales: Hay que trabajar ocho horas y dormir ocho horas... ¡pero que no sean las mismas!".

Con lógica matemática nos pide congruencia en nuestras acciones: "primero es el 1 y después el 2, pero en el 21... ¡se chingó el 1!"... ¿o no?

"¡Solitos!, ni amos a quien servir, ni criados a quien mandar". Recordando los malos consejos y ayudas que resultan perjudiciales.

Crítica con ironía el ansia de enriquecerse, para poseer; ironiza: "el dinero no te da la felicidad... sobre todo si es poco".

Jugando con la sana prevención: "donde sobra... no falta".

Advirtiéndonos sobre nuestra necedad e insistencia en convencer al otro: "nunca discutas con un pendejo... la gente puede no notar la diferencia".

Sobre la mala fama de algunos picapleitos: "tres cosas son inevitables en la vida... la muerte, pagar impuestos y que te chingue un abogado". ¿Usted ya confirmó el dicho en carne propia?

Como aficionado el fútbol y seguidor del equipo de su estado Tamaulipas y de la UAT: "cuando juega al Correcaminos: de seguro gana... o empata... o pierde". Así nunca le fallaba su pronóstico.

También nos desahució a los mal parecidos: "El que nace pobre y feo tiene posibilidades de que -al crecer- desarrolle ambas condiciones".

Con la disculpa solicitada con anticipación a mis estimadas y respetadas lectoras y conociendo las constantes bromas que los varones hacemos sobre la vida de casados: "Algunos matrimonios acaban bien... otros duran toda la vida".

Algunos seguidores del Filósofo de Güémez hablan de su paso por la administración pública, cuando enfrentó el robo de cerdos que se presentaba en el municipio; su advertencia -al parecer publicada en postes de luz- no tiene desperdicio: "El que tenga puercos, que los amarre... el que no, pos no".

Desde luego que existen otros refraneros y albureros mexicanos, todos con gran ingenio, pero al recibir un correo del reconocido pediatra Tamaulipeco Roberto Rodríguez, quise compartir con Usted el buen sabor de boca que dejan las reflexiones del filósofo de Güémez.

Le propongo busque el libro en La Internet y disfrute de las ocurrencias del autor y el esfuerzo del recopilador, Ramón Durón Ruiz (f). ¿Conoce algunos más?

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Escrito en: nuestra, quien, mexicanos,, estado

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