
Gimnasio del Parque Sahuatoba muestra deterioro y falta de mantenimiento
El gimnasio ubicado en el Parque Sahuatoba presenta actualmente un evidente deterioro en sus instalaciones, situación que contrasta con la importancia que tiene como espacio público para la actividad física de los duranguenses.
A pesar de mantenerse en funcionamiento y ser utilizado de manera constante, el inmueble refleja signos de abandono tanto en su infraestructura como en el equipo disponible.
Instalaciones desgastadas desde el acceso
Desde la entrada principal, el desgaste es visible. La pintura se encuentra deteriorada y varios mosaicos están dañados o desprendidos, lo que da una primera impresión de descuido.

En el interior, los baños, aunque funcionales, resultan reducidos y carecen de elementos básicos como tapas en los sanitarios y papel higiénico, evidenciando la falta de mantenimiento constante.

En la zona de pesas, gran parte del equipo muestra el paso del tiempo. Algunas mancuernas presentan tal desgaste que ya no es posible identificar su peso, mientras que varios bancos se encuentran rotos o visiblemente deteriorados, lo que incluso vuelve incómodo su uso. A esto se suman espejos quebrados en distintas áreas, situación que además de afectar la imagen del lugar, representa un riesgo para los usuarios.
Condiciones poco óptimas
En cuanto a la limpieza, el panorama no es alentador, se pueden observar telarañas y acumulación de suciedad en techos y luminarias, además de un panal de avispas en el exterior del inmueble, lo que genera preocupación entre quienes acuden al lugar.


Pese a estas condiciones, el gimnasio continúa operando con costos accesibles para la población, 233 pesos de inscripción, 378 pesos de mensualidad y 22 pesos por visita diaria. Esto lo convierte en una opción importante para quienes buscan mantenerse activos sin recurrir a espacios privados.



Un espacio necesario, pero olvidado
A lo largo de los años, este gimnasio ha sido considerado un punto clave para la promoción de la salud física y mental en la ciudad. Sin embargo, el estado actual refleja tanto el desgaste por el uso constante como una aparente falta de atención por parte de las autoridades correspondientes.
Aunque el espacio sigue cumpliendo su función, el deterioro visible plantea la necesidad de una intervención que permita mejorar las condiciones del lugar. Para muchos usuarios, no se trata de cerrar el gimnasio, sino de dignificarlo, ya que representa una alternativa accesible y necesaria dentro de uno de los parques más importantes de la ciudad.