
Gol Olímpico: más que 'emo mexicano', música emocional en medio de la distancia
Hay bandas que nacen desde la urgencia de tocar. Otras, desde el deseo de volver a sentirse vivos. En el caso de Gol Olímpico, ambas cosas ocurrieron al mismo tiempo. Entre Monterrey, Carolina del Norte y Vancouver, la banda encontró una forma de convertir la ansiedad, la memoria y la incertidumbre en canciones íntimas, suaves y profundamente emocionales.
Su nuevo sencillo, “Respirar en cuadro”, marca además un momento importante para el grupo, la colaboración con César Cossio “Kar”, músico reconocido por su trayectoria dentro del emo y rock alternativo mexicano, primero como integrante de Insite y después con su proyecto Accidents.
“Fue mi primera influencia emo. Yo empecé a escribir en español gracias a él. Yo escribía en inglés, y cuando escribía en español sentía que sonaba a Sin Bandera, pero con él me di cuenta de que se podía hacer algo más sensible y emocional en español”, contó Andrés Pérez, vocalista de la banda, durante una llamada telefónica entre Durango y Carolina del Norte.

LA NECESIDAD DE VOLVER
Gol Olímpico apareció cuando sus integrantes pensaban que la música ya formaba parte del pasado. Algunos habían tenido proyectos años atrás y hasta despedidas oficiales, pero algo volvió a moverlos.
“Hace como tres años decidí hacer música otra vez como un hobby, porque en terapia me dijeron que tenía que tener hobbies. Ahorita me río, pero en ese momento fue algo muy serio, de que necesitaba hacer más cosas que me hicieran feliz”.
Andrés explicó que regresar a escribir canciones también significó romper con la rutina que había construido durante años. “En la exploración, la música salió al tema y fue de ‘haz una canción’. Empecé a escribir unas cosas, pero coincidió con que unos amigos me escribieron para decirme que querían hacer algo. Yo no quería decir que sí, pero sabía que lo tenía que hacer, porque no quería salirme de mi rutina”.
Así, el proyecto comenzó de manera remota y sin demasiadas expectativas. “Yo estaba viviendo en Carolina del Norte y empezamos el proyecto a distancia. Yo grababa maquetas, se las mandaba y ellos iban a un estudio en Monterrey y le metían cosas. Un amigo de Canadá también aportaba; comenzamos como algo muy de estudio, para distraernos, para pasar el tiempo”.
Sin embargo, la respuesta que recibieron tras publicar “Pasan los días” cambió la percepción que tenían sobre la banda. “Cuando subimos la primera canción, la atención que recibió nos hizo darnos cuenta de que era algo que tenía más potencial de lo que habíamos pensado”.
KAR, MÁS QUE INSPIRACIÓN
La relación con Kar comenzó de una manera completamente inesperada. Primero aparecieron los comentarios en redes sociales. “Kar nos empezaba a aventar likes, follows, comentarios, y yo decía ‘es su community manager, no creo que sea él’”.
Tiempo después, cuando Gol Olímpico lanzó una edición limitada en vinilo de su primer EP, Kar escribió para pedir una copia. “Le pedí su dirección y se lo mandé como regalo”, recordó.
La relación siguió creciendo hasta que un viaje de trabajo llevó a Andrés a Tijuana. “Mi esposa me aconsejó buscar algún promotor para tener un show acústico en Tijuana y tocar allá. Me contactaron con un chavo que toca en una banda de Tijuana que se llama Falsos Palíndromos, y yo no sabía que él conocía a Kar. Él me habló para decirme que si hacíamos el show con la banda completa, al final no se hizo pero fue un acercamiento”.
Después de ese encuentro, Kar se involucró directamente en “Respirar en cuadro”. “Salió la idea de que Kar nos ayudara a mezclar alguno de los tracks y calarnos para futuras colaboraciones. Le mandé la canción y le encantó. Esa canción se sale un poco de nuestro sonido más típico y tiene mucho sentido que sea de otro productor”, contó.
Kar terminó mezclando, masterizando y sumando voces al tema, algo que para la banda tiene un significado emocional importante.
“Internamente nos valida mucho como banda, porque cuando empezamos este proyecto hicimos una playlist de influencias y había dos o tres canciones de Accidents. Era una de las pocas cosas que coincidían”.
También, explicó Andrés, representa una inspiración ver a músicos que han logrado sostener proyectos independientes durante tantos años. “Ver personas como Kar, que mantienen sus proyectos, nos inspira también a hacerlo”.

“EMO MEXICANO”
Gol Olímpico define su sonido como “emo mexicano”, una etiqueta que antes Andrés intentaba evitar y que hoy asume con orgullo. “Cuando el emo se salió de los suburbios y entraron bandas como My Chemical Romance, Fall Out Boy o PXNDX, a mucha gente le daba vergüenza decirlo. Yo siempre quería tratar de quitarme el 'tag' y decir que era indie para zafarme de eso, pero mi música siempre tenía esa influencia”.
Con el tiempo, decidió abrazar completamente esa identidad. “A esta edad algo me llevó a querer reclamar esa identidad y hacerla mía”, confesó.
Aunque la banda dialoga con géneros como el slowcore, el shoegaze o el post-rock, Andrés insiste en que el centro del proyecto sigue siendo emocional. “Es música emocional, inspirado en ese movimiento de los noventas, pero también no me da miedo interactuar con otras corrientes. Canciones que traen mucho sentimentalismo, algo de introspección, que no tienen miedo de decir ‘estoy triste’, pero viendo hacia la esperanza y la luz”.
SOBRE APRENDER A RESPIRAR
“Respirar en cuadro” nació a partir de una técnica terapéutica utilizada para controlar ataques de ansiedad. “Básicamente la canción está escrita alrededor de la técnica de respiración que aprendí en terapia, para calmarte cuando vas a entrar en pánico o ansiedad, la respiración en cuadro, que vas inhalando y exhalando cada tres segundos”.
La canción fue escrita como una especie de contraparte lenta y contemplativa de otro tema más acelerado que no ha visto la luz “porque la verdad no nos gusta tanto”, dijo.
“Yo escribí desde el absurdo de la vida, de que todo va a pasar pero nos quedamos con cicatrices, y cuando terminé de escribir esa canción pensé en una contraparte, bien lenta, repetitiva, y terminé conectando mucho más con esa”.
Poco a poco, el tema avanza desde la desesperación hacia la aceptación. “Todo empieza muy negativo, pero luego la canción se va a aceptar las cosas que no puedes cambiar. El espíritu de la canción es ese, aceptar que todo es temporal, todo se acaba, lo bueno pero también lo malo”.
Incluso la frase final interpretada por Kar tiene ese sentido. “‘Luces que jamás vuelven a brillar…’ no es conformismo, es la aceptación de que hay cosas que se acaban”, señaló.

LO QUE SIGUE
Actualmente, la banda trabaja en “todo es temporal”, un segundo EP que junto al primero terminará conformando un álbum completo previsto para finales de año, tanto en plataformas digitales como en vinilo. También preparan conciertos en México y posibles presentaciones en Costa Rica y Colombia, mientras comienzan a pensar en un segundo disco que, si todo sale bien, esperan producir junto a Kar.
Quizá por eso el nombre les queda perfecto, un Gol Olímpico, una jugada improbable que parecía absurda hasta que termina sucediendo.