
Hacer cine desde el departamento de Arte
Durango carga con más de siete décadas de historia cinematográfica, pero detrás de cada producción que llega al estado también existe una generación que busca demostrar que es posible construir una carrera dentro del cine sin tener que abandonar la entidad.
Una de esas voces es Anna Valdez, quien ha encontrado en el departamento de Arte una manera de contar historias a partir de aquello que muchas veces pasa desapercibido pero que forma parte de algo vital, una habitación, un objeto olvidado, la herrería de una casa, la luz de un atardecer o incluso la sensación de que un espacio realmente ha sido habitado.
El Arte comienza antes de colocar un objeto en el set
Durango ofrece escenarios que pueden cambiar radicalmente en cuestión de kilómetros: zonas desérticas, arquitectura histórica, barrios tradicionales, áreas urbanas y paisajes serranos. Sin embargo, para Anna Valdez, transformar cualquiera de estos espacios comienza con una acción mucho más sencilla: conocer realmente el lugar.
“Nuestro entorno la mayoría del tiempo nos es ajeno, pasamos por los lugares sin notar los detalles, sin voltear para arriba, frecuentando siempre el mismo lugar”, señaló.
Desde su perspectiva, una encargada de Arte necesita observar aquello que para otras personas puede resultar cotidiano. Antes de imaginar cómo modificar un espacio para una historia, considera indispensable aprender a sorprenderse con aquello que ya existe.
“Para que una pueda imaginar cosas nuevas primero tiene que interesarse y asombrarse con lo que ya existe. La creatividad siempre nace de los lugares menos esperados”, agregó.

El reto de defender el presupuesto de Arte
Aunque los actores y directores suelen convertirse en los rostros más visibles de una producción, buena parte de la credibilidad de una escena depende de departamentos que trabajan detrás de cámara.
Para Valdez, uno de los retos más complicados dentro de Arte no está necesariamente relacionado con la creatividad, sino con defender los recursos necesarios para convertir una propuesta en algo tangible.
“La gente ama tus propuestas o te muestra las propias, pero desea que lo logres hacer con el menor presupuesto posible”, explicó.
Reconoce que esta problemática puede entenderse especialmente en producciones independientes, donde los recursos suelen ser limitados, aunque asegura que se trata de una situación recurrente dentro de distintos proyectos.

¿Cómo se ve Durango más allá del sombrero y la bota?
Cuando piensa en una historia duranguense que le gustaría llevar a la pantalla desde su área, Anna no parte de los grandes paisajes del western ni de los elementos con los que históricamente se ha representado al estado.
Su interés se encuentra en algo mucho más íntimo, las dinámicas familiares y la manera en que el hogar termina influyendo en cómo una persona se relaciona con el resto de la sociedad.
También encuentra identidad en la tranquilidad de una ciudad pequeña y en una rutina donde, considera, las personas todavía pueden vivir sin la velocidad que caracteriza a otras ciudades.

“Tu trabajo vale”, el consejo para quienes quieren comenzar
Para una joven que quisiera comenzar una carrera dentro del departamento de Arte en Durango, Valdez tiene una primera recomendación, explorar.
Mantener la curiosidad, practicar constantemente y conservar la capacidad de asombro forman parte de aquello que considera indispensable para desarrollar una voz creativa. También advierte sobre una exigencia que puede convertirse en un obstáculo, buscar que cada trabajo sea perfecto.

Para Anna Valdez, aceptar proyectos donde ese trabajo no es valorado puede convertir una experiencia que debería ser creativa en un ambiente hostil y provocar que una persona termine perdiendo aquello que inicialmente la llevó al cine: el gusto por crear.
En una ciudad marcada históricamente por grandes producciones y escenarios reconocidos internacionalmente, su visión plantea otra manera de entender el cine en Durango, no solamente como el lugar donde llegan historias de fuera, sino como un espacio desde el que también pueden construirse historias propias, comenzando por los detalles que todos los días están frente a nosotros.