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Harfuch y la DEA

Jaque Mate

Harfuch y la DEA

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SERGIO SARMIENTO

La presidenta Sheinbaum se resistió primero a permitir que el secretario de seguridad Omar García Harfuch asistiera a la Conferencia Internacional para el Control de Drogas en Buenos Aires. El país anfitrión es Argentina, cuyo gobierno no es del agrado de la mandataria, y además del Ministerio de Justicia argentino convocó la DEA, que ha sido muy crítica del gobierno mexicano. La mandataria explicó ayer. “Yo había decidido que mejor Omar no fuera. Todo el gabinete, todos por unanimidad, dijeron es importante que vaya el secretario de seguridad para que todo el mundo conozca lo que estamos haciendo en México. y me convencieron”.

García Harfuch no habló de dar abrazos y no balazos, tampoco pretendió que en México ya se ha terminado la guerra contra las drogas. Afirmó que la Estrategia Nacional de Seguridad ha fortalecido las capacidades de inteligencia, investigación y coordinación del Estado mexicano; reportó, como lo ha hecho aquí, una reducción de 51 por ciento en los homicidios dolosos, el aseguramiento de 518 toneladas de droga, el desmantelamiento de 2,700 laboratorios clandestinos, el traslado a Estados Unidos de “92 objetivos de alto impacto” y acciones para “afectar las redes financieras, logísticas y operativas de las organizaciones criminales transnacionales”. Fue, además, muy diplomático: “Quiero agradecer en especial a la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos, a la DEA, y en particular a su administrador, Terrance Cole, por la convocatoria [a la conferencia], por mantener con las instituciones mexicanas una relación profesional, directa y orientada a resultados”.

Terry Cole, quien apenas el 14 de julio denunció “la peligrosa conexión entre las redes de los cárteles y el gobierno mexicano”, que dijo “son inseparables”, felicitó a García Harfuch y lo llamó “un socio de confianza y un buen amigo de Estados Unidos”. Añadió, seguramente ante la incomodidad de un régimen que afirma que nada bueno se hizo en México antes de López Obrador, que García Harfuch “ha dedicado casi dos décadas al servicio público para proteger a la población de México”.

Sheinbaum no se mostró contenta ante las palabras de Cole. Cuando ayer se le preguntó si el director de la DEA tenía un “doble discurso”, respondió: “Lo que tú dices es cierto. Unas veces dicen un tema, otras veces dicen otro tema”. Afirmó que la mayor cercanía del gobierno de México con la DEA se tuvo con Felipe Calderón, aunque con Enrique Peña Nieto “continuó la relación, pero con menos intromisión. Ya con el presidente López Obrador se pusieron reglas para todos los agentes de Estados Unidos que están en México. Cuando viene la detención del general Cienfuegos en Estados Unidos, que después se encuentra que fue una detención que no tenía ningún sustento, entonces viene un distanciamiento, particularmente con la DEA, porque la DEA lo detuvo”.

García Harfuch, sin embargo, ha demostrado que hay formas de acercarse a las instituciones de seguridad y justicia de Estados Unidos, incluyendo a la DEA, cuyo enfrentamiento con México no viene de la aprehensión del general Cienfuegos sino de la tortura y homicidio del agente Enrique Camarena en 1985. El secretario entiende que México no podrá combatir con eficacia el crimen organizado si se mantiene aislado. Esta semana en Buenos Aires demostró que puede construir puentes con Washington.

ANOMALÍAS

El Programa de Seguridad Ciudadana de la Ibero Cdmx ratifica que ha habido una disminución en los homicidios dolosos en México, aunque hay cifras sospechosas. Sube, por ejemplo, el homicidio culposo con arma de fuego, arma blanca u otro elemento. Así, pese a la caída de los homicidios dolosos, “la disminución presenta anomalías que requieren examen riguroso”.

www.sergiosamiento.com

Escrito en: Editoriales Jaque Mate Estados, México, Harfuch, García

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