
¿Hasta cuánto dinero puedes depositar en efectivo sin repercusiones fiscales? Aquí te contamos
Realizar un depósito en efectivo en una cuenta bancaria no significa automáticamente tener que pagar un impuesto al Servicio de Administración Tributaria (SAT). Sin embargo, existe una cantidad que suele generar dudas entre los contribuyentes debido a las obligaciones de información que tienen las instituciones financieras en México.
¿Cuál es el límite de depósitos en efectivo?
La cifra que debe tenerse presente es de 15 mil pesos mensuales. Cuando el acumulado de depósitos en efectivo supera ese monto en las cuentas de un mismo contribuyente dentro de una institución financiera, el banco tiene la obligación de proporcionar esa información al SAT.
Por ejemplo, si una persona deposita 8 mil pesos en efectivo y posteriormente otros 8 mil pesos durante el mismo mes, acumularía 16 mil pesos y, por lo tanto, estaría dentro del supuesto que debe ser reportado por la institución financiera.
La obligación de informar corresponde al banco, no significa que el cuentahabiente tenga que realizar inmediatamente un trámite especial por haber superado los 15 mil pesos.
También es importante señalar que este criterio se refiere específicamente a dinero depositado en efectivo. Las transferencias electrónicas entre cuentas no se consideran depósitos en efectivo para efectos de esta disposición.
¿Te cobra impuestos el SAT por depositar más de 15 mil pesos?
No, actualmente no existe un impuesto que se cobre simplemente por realizar un depósito en efectivo superior a los 15 mil pesos.
La confusión tiene su origen, en parte, en el antiguo Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE), un gravamen que existió años atrás y que establecía determinadas obligaciones sobre este tipo de movimientos, pero que ya no está vigente.
Lo que sí puede ocurrir es que el SAT revise el origen del dinero cuando detecte movimientos bancarios que no coincidan con los ingresos declarados por una persona.
En otras palabras, el problema fiscal no necesariamente está en cuánto dinero se deposita, sino en si el contribuyente puede explicar de dónde provienen esos recursos y si correspondía pagar impuestos por ellos.