Durango

MONUMENTO FRANCISCO VILLA

Hijo de Montoya rechaza reubicación de escultura de Francisco Villa en Durango

Rugo Montoya Burciaga, de 87 años, expresó el desacuerdo de la familia ante el proyecto.

Reubicación. Tras darse a conocer que el monumento de Francisco Villa será trasladado al municipio San Juan del Río, la familia del célebre escultor se manifestó en contra.

Reubicación. Tras darse a conocer que el monumento de Francisco Villa será trasladado al municipio San Juan del Río, la familia del célebre escultor se manifestó en contra.

DANIELA ALMAGUER

El anuncio de la reubicación del monumento dedicado a Pancho Villa ha generado inconformidad entre los familiares del escultor que dirigió la obra, Francisco Montoya de la Cruz. En entrevista exclusiva, su hijo, Francisco Rugo Montoya Burciaga, de 87 años, expresó el desacuerdo de la familia ante la versión de que la escultura sería trasladada de la ciudad de Durango al municipio de San Juan del Río, un planteamiento que fue dado a conocer por el escultor Guillermo Salazar.

Montoya Burciaga adelantó que este viernes ofrecerá una rueda de prensa en el Hotel Casablanca, a la que convocó con el propósito de fijar públicamente la postura de la familia y expresar su inconformidad ante la decisión gubernamental.

Para el hijo del escultor, el monumento no es solamente una pieza urbana, sino un legado artístico y simbólico profundamente ligado a la identidad de la capital duranguense.

"La escultura de Pancho Villa es un legado desde el punto de vista artístico. Representa la identidad del pueblo de Durango. Nos hemos acostumbrado quienes vivimos aquí, quienes pasan y quienes visitan la ciudad, a verla como parte de la fisonomía urbana", afirmó.

Según explicó, la obra, reconocida a nivel nacional, forma parte del patrimonio artístico que su padre dejó a la entidad, tanto por su calidad escultórica como por la historia que rodea su realización.

“NOS OPONEMOS DEFINITIVAMENTE”

La familia del escultor sostiene que el traslado sería un error cultural y urbano. Por ello, su postura es clara: la escultura debe permanecer en el lugar donde actualmente se encuentra.

"Nosotros esperamos que la escultura se quede donde está, porque ese es su lugar definitivo y el que se debe conservar", afirmó.

En caso de que exista la intención de colocar otra obra monumental en ese espacio, Montoya Burciaga considera que se trataría de una decisión arbitraria.

"Si quieren hacer otra obra monumental, no es cuestión del tamaño o de la dimensión. Es una situación muy diferente a cómo fue concebida la escultura de Francisco Villa", añadió.

Además del significado simbólico, el entrevistado advirtió que la propia integridad de la obra podría verse comprometida si se traslada, debido a su peso aproximado de seis toneladas y a la complejidad técnica que implicaría su movilización.

"Quitarla y transportarla es un trabajo muy cuidadoso. No nos explicamos por qué una escultura con reconocimiento nacional la quieran llevar a otro lugar", dijo.

UNA OBRA CON HISTORIA

Montoya Burciaga recordó que la pieza no solo posee valor estético, sino también un proceso de creación profundamente ligado a la formación artística en Durango, pues fue realizada en la Escuela de Pintura y Escultura con la participación de estudiantes.

"Fue elaborada con mucho sacrificio, con mucho esfuerzo y con mucha capacidad. Intervinieron muchos alumnos, por eso es una escultura con historia", señaló.

Desde su perspectiva, retirar la obra del lugar donde ha permanecido por años implica romper con un vínculo simbólico construido entre la ciudadanía y el espacio urbano.

"Es una actitud sin sentido el proyecto de remover esa escultura. No tiene fundamento ni razón por la cual les estorbe esa imagen ahí", expresó.

El entrevistado subrayó que la pieza ha sido reconocida nacionalmente como una obra maestra, lo que, en su opinión, debería bastar para garantizar su conservación en el sitio donde se encuentra.

CRÍTICAS A QUIENES RESPALDAN EL PROYECTO

Montoya Burciaga también cuestionó la postura de quienes han participado en el proceso de fundición de la obra y que ahora, según señaló, no han manifestado oposición al traslado.

En particular, mencionó a Guillermo Salazar, quien estuvo vinculado a la fundición de la escultura.

"Cuando menos debería dar una aclaración y pedir que la escultura se quede donde está. Nos da la impresión de que está a favor de lo que quieren hacer las autoridades, tiene esa actitud", comentó.

"ME SIENTO DEFRAUDADO"

Más allá del debate urbano o artístico, la situación tiene una dimensión personal para la familia del escultor.

"En lo particular me siento muy defraudado con la actitud de las autoridades. Es algo que estruja el corazón, porque no hay un argumento que convenza de que la escultura debe ser reubicada", expresó.

Incluso, señaló que, si el argumento fuera su deterioro, la restauración podría realizarse en el mismo lugar.

"Si es cuestión de limpieza o mantenimiento, eso se puede hacer ahí mismo, es agua y jabón. Lo que pasa es que ha estado abandonada y nunca se le ha dado mantenimiento", explicó.

UNA CONVOCATORIA A LA DISCUSIÓN PÚBLICA

La rueda de prensa convocada para este viernes buscará abrir el debate sobre el destino del monumento y el valor del patrimonio artístico de la ciudad.

Montoya Burciaga adelantó que, además del comunicado que planean entregar a las autoridades, la familia analizará otras acciones si el proyecto continúa.

"Vamos a entregar un comunicado a la autoridad correspondiente y tomaremos otras decisiones si no nos hacen caso", indicó.

El posicionamiento cuenta con el respaldo de otros integrantes de la familia, entre ellos sus hijos, Nuria Montoya, que reside en Italia, y Armando Montoya.

Para el hijo del artista, el fondo del problema no es únicamente el destino físico de una escultura, sino la relación afectiva que la ciudadanía ha construido con ella a lo largo de los años.

"La gente pasa, la ve, la admira y a veces se detiene a retratarse. Uno se encariña con el paisaje urbano y con lo que representa", concluyó

La discusión sobre el futuro del monumento, así, se abre no sólo como un debate administrativo, sino como una reflexión sobre el valor de la memoria artística y el patrimonio simbólico de Durango.

Escrito en: Monumento Francisco Villa escultura, obra, Montoya, Burciaga

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