
Honor a Francisco Barrio
Francisco Barrio (1950-2025) fue un precursor de la democracia mexicana que hoy se encuentra en estado crítico. Lo conocí en Chihuahua, en la primavera de 1986. Era candidato del PAN a la gubernatura de ese estado. Teníamos casi la misma edad y los mismos sueños. Los compartía un sector amplísimo de la sociedad chihuahuense -obreros, empresarios, maestros, estudiantes, religiosos y, sobre todo, mujeres-. Era emocionante ver la relación estrecha y respetuosa entre Luis H. Alvarez, heredero del chihuahuense Gómez Morin, y el profesor Antonio Becerra Gaytán, líder de izquierda que habia comprendido cabalmente la importancia de la democracia.
En junio de ese año publiqué en la revista Vuelta "Chihuahua, ida y vuelta" un reportaje en el que quise dar cuenta de esa esperanza encarnada una vez mas, como en 1910, en el pueblo de Chihuahua y en un líder como Madero, salido de las filas empresariales. En Ciudad Juárez, Barrio dirigió una empresa de 140 personas (su "escuela de liderazgo") y llegó a la presidencia del Centro Empresarial de esa ciudad. Tras lo que llamaba el "shock de la nacionalización bancaria"', decidió ingresar al PAN. "Tan bonita carrera que llevabas", lamentaban sus amigos al enterarse de su candidatura a la presidencia municipal de Ciudad Juárez. "Si no ganamos, sacudimos", les respondía. Y ganó. A principios de 1986 el 66% de la Asamblea panista lo eligió candidato a gobernador. Tenía 35 años de edad.
Le pregunté sobre la importancia de la religión en su vida. "Es lo más fuerte, lo más importante". El ingreso al Movimiento en el Espíritu Santo tuvo en él un carácter de "conversión y catarsis". Su despertar, afirmó una vez, fue similar al del profeta Jeremías.
Lo acompañé a una reunión con un grupo de empleados de la R.C.A. En el tránsito comprobé su popularidad. El diálogo con los empleados era franco y claro. Reconocía que su táctica había sido básicamente de "ataque" y "cuestionamiento", con "poco énfasis en un programa". Advirtió sobre el "bloqueo informativo" y apuntó un ejemplo concreto: "desde el centro intentaron la clausura de una radiodifusora, pero la gente quitó los sellos". En cuestiones electorales "ya no se cuidan ni las formas -me dijo-. El fraude está en marcha... el gobierno pregona que no va a soltar nada... Tenemos que arrebatárselo... ¿Hasta dónde llegaremos?... Hasta todo. Evitar la violencia, pero no doblegarse, no claudicar". En todo el estado -agregó- el PRI enfrenta una situación difícil. Una encuesta en la ciudad de Chihuahua favorecía al PAN sobre el PRI en una proporción de 3 a 1: "El fraude está canijo"
A la salida de la reunión me resumió su programa. Buscaría un "gobierno participativo... Devolver a la sociedad parte del peso de problemas que también son suyos como el alcoholismo o la criminalidad". El "combate a la corrupción" no sería una frase de campaña sino un objetivo prioritario. Advertí dos vertientes en él: el político-administrador y el carismático. Su gestión en Ciudad Juárez y su programa denotaban una concepción moderna del poder. Pero la otra vertiente de Barrio vinculaba la política con formas de misticismo que me preocupaban. Pero ciertamente, para mover al PRI se necesitaba una fe que moviera montañas. Meses atrás, el gran historiador chihuahuense José Fuentes Mares había escrito sobre Barrio: "Proclive a la autoflagelación (son conocidas sus frecuentes huelgas de hambre), se aproxima al modelo de Gandhi". Su movimiento despertó la esperanza, no solo en Chihuahua, sino en todo el país. En México se volvió a hablar de democracia como un ideal deseable, posible.
El fraude "estaba canijo", pero se consumó. En Vuelta convocamos a un grupo plural de intelectuales para protestar por el fraude. Nunca antes habían firmado personas de tan diversas ideologías. Para restaurar la concordia y la credibilidad, pediamos la anulación de la elección. Nos unía la fe en la democracia. El gobierno, en su soberbia, no concedió la anulación. La historia se lo reclamaría. Seis años después, Barrio llegó a la gubernatura de Chihuahua. Su toma de posesión fue tristísima: una de sus hijas había muerto en un accidente cuando lo acompañaba en la campaña. Su paso posterior por el servicio público fue discreto, honesto y eficaz.
Sin la gesta de Francisco Barrio no se entiende el coraje civico de Manuel Clouthier ni el subsiguiente compromiso de Vicente Fox. Para mover a Morena se necesitará "una fe que mueva montañas", pero también un líder. ¿Dónde está el nuevo Francisco Barrio?
ÁTICO
Hoy más que nunca se necesitan líderes como Francisco Barrio.