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'Ignoraron todo': recorte y omisiones golpean el campo de beisbol de la Sección 7 en Durango

Netzahualcóyotl Fuentes, presidente de la Liga Municipal de Beisbol, exige ajustes para salvar el histórico espacio deportivo.

Foto: El Siglo de Durango

Foto: El Siglo de Durango

RICARDO HERNANDEZ

La modernización de la Unidad Deportiva en la Cuadra del Ferrocarril, en Durango capital, no solo implica concreto nuevo y gradas techadas. En el corazón del proyecto está el histórico campo de la Sección 7, un escenario con casi un siglo de beisbol encima, donde se han formado generaciones de peloteros amateurs y profesionales. Hoy, ese mismo campo es señalado por la comunidad beisbolera como un espacio “mutilado” por las decisiones de obra.

La voz más firme en la crítica es la de Netzahualcóyotl Fuentes, presidente municipal de la Liga Municipal de Beisbol, quien representa a equipos, managers y peloteros que usan la Sección 7 como casa. No habla desde la nostalgia, sino desde la gestión deportiva. Afirma que las autoridades sabían lo que estaba en juego.

“Hace aproximadamente ocho meses tuvimos una reunión con Secope y varias personas ligadas al béisbol. Se les hicieron saber las dimensiones y los detalles que era necesario corregir, pero hicieron caso omiso”.

Silencio institucional ante problemas serios

El punto técnico más sensible es la reducción del terreno de juego. Fuentes relata que hace tres semanas la constructora les entregó un plano donde se confirmaba un recorte de 15 metros hacia el jardín izquierdo. Ese recorte, explica, deja al campo fuera de las medidas reglamentarias para competencias estatales y nacionales. Cada año, las entidades pueden solicitar torneos avalados por la Federación de Béisbol, pero “si queda con estas dimensiones, simplemente no cubriríamos los requisitos”, advierte.

Foto: Captura de pantalla
Foto: Captura de pantalla

A la pérdida de estándar competitivo se suma un riesgo físico: la instalación de una rejilla de drenaje alrededor del terreno de juego. En la reunión con Secope, dice, se advirtió del peligro y se propusieron alternativas, como bullpens y caja de bateo en los laterales, en lugar de jardineras. “Escucharon, pero no hicieron nada. Nos dieron atole con el dedo”, resume.

“Cualquier pelotero que vaya siguiendo una pelota en un elevado no estará viendo el suelo. Es lógico que los tenis se atoren en esas rejillas. Nunca había visto algo parecido en ningún campo”, señala.

"Corre el riesgo de convertirse en un elefante blanco"

Para Fuentes, el golpe también es simbólico: un campo con más de 80 años de historia, convertido en un espacio que podría dejar de servir para lo que le dio sentido. “En lugar de sentir orgullo, pudiera ser una decepción o una vergüenza para la comunidad de béisbol”, lamenta, al advertir que, de quedar así, la Sección 7 corre el riesgo de convertirse en un “elefante blanco”.

Aun así, el dirigente no cierra la puerta a la corrección. Plantea tres ajustes mínimos: volver a trazar el campo para recorrerlo hacia atrás y recuperar entre cinco y seis metros, ocultar la parrilla metálica para evitar accidentes y elevar la barda del jardín izquierdo, “algo muy parecido al Fenway Park, un ‘monstruo verde’ para compensar el campo chico. Con eso tendríamos gran parte del problema resuelto”, concluye, en un llamado directo a que la autoridad atienda por fin las observaciones técnicas que llevan meses sobre la mesa.

Escrito en: deporte durango deporte beisbol durango beisbol campo, Sección, hicieron, riesgo

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