
Inversión en Cuba y su perestroika
La Perestroika va a llegar a Cuba, ese es el mensaje que se percibe, cuando su dirigencia anuncia la apertura a la inversión extranjera y a los cubanos en el exterior. Se habla de una liberación económica, todavía no de una política, aún no de una democratización o Glasnost. Lo que no completó ni Barack Obama, ni Juan Pablo II, quizá lo presencie Donald Trump.
Hay sentimientos encontrados entre los cubano-americanos. ¿En qué negocios participar y cuándo entrar a la isla? ¿Sólo poner dinero o mover empleados y familias donde se generó el exilio?
La convocatoria en sí advierte un cambio de época. El régimen abre las puertas al capital de los "cubanos del exilio". Se están removiendo los impedimentos para las compañías de Estados Unidos y otros inversionistas extranjeros. En palabras del viceprimer ministro cubano Oscar Pérez-Oliva Fraga esta liberalización supera "la esfera comercial", convoca "grandes inversiones, especialmente en infraestructuras" y sectores estratégicos como el energético, minero y turístico.
El turismo cubano suele compararse con el de su vecina y hermana Florida. A la que sus visitantes le generan más de $133 mil millones de dólares (año fiscal 2024-2025). Además, industrias como la del retiro atraerían inversionistas globales y de EU a Cuba, una vez consolidados el estado de derecho y la certidumbre jurídica. Con el cambio de régimen, las comunidades americanas y de cubano-americanos volverían a la isla. Por ejemplo, a Florida, el mercado de los retirados le representa $6 mil 800 millones de dólares.
La seguridad alimentaria de Cuba conlleva la inversión en empresas agrícolas dirigidas a 10 millones de habitantes. En tanto se moderniza la industria alimentaria local, es urgente proveer frijol, arroz, maíz, trigo, carne, pescados, enlatados y lácteos. La diplomacia cubana lleva años buscando cooperación internacional para mejorar su producción avícola, porcina, vacuna y caprina para consumo propio.
Si los empresarios cubano-americanos y estadounidenses pueden participar más en los negocios cubanos, es previsible que sus productos se abran paso para su venta en EU. La inyección de capitales, con fines de calidad y marketing, sumado al acceso al mercado estadunidense, augura un impacto significativo en el ron y café cubanos. En EU, sólo en 2024 se compraron 109 millones de litros de ron, mientras se consumen 400 millones de tazas de café al día.
La geopolítica le ha dado a Cuba una carta adicional en la transición energética, tiene la tercera reserva mundial de cobalto. 64% del consumo global de cobalto se destina a fabricación de baterías, utilizadas en autos eléctricos, centros de datos e inteligencia artificial. Otro ejemplo son las superaleaciones de cobalto, usadas para motores de avión y turbinas. El dilema de invertir en cobalto pasa por la volatilidad de los precios y la innovación tecnológica. No obstante, la explotación de este mineral crítico es estratégica y puede ayudar a Cuba a desarrollar una industria minera propia y de alto valor.
Una Perestroika cubana traería entonces el ingreso de diversos capitales, en distintas industrias y a variadas velocidades. El sistema bancario sería precisamente la autopista para las inversiones internacionales, como lo ha sido con las remesas. Este salto tiene requisitos materiales, infraestructura, estabilidad eléctrica y conectividad. Demanda un marco regulatorio estable y pensar en el Glasnost.