
La agrupación duranguense Octava Década homenajea a Caifanes en el Teatro Victoria
Las guitarras resonaron con una intensidad con los primeros acordes de “Los dioses ocultos”, tema con el que inició una velada dedicada a celebrar la profundidad lírica y la potencia sonora de Caifanes, una de las agrupaciones fundamentales del rock mexicano contemporáneo.
El programa reunió 22 temas emblemáticos, entre ellos “Viento”, “Mátenme porque me muero” y “La negra Tomasa”, piezas que forman parte del imaginario colectivo de varias generaciones. Cada interpretación evocó la atmósfera oscura y poética que caracterizó a la banda desde su irrupción en la escena musical a finales de los años ochenta.
El concierto, titulado “Especial de Caifanes”, fue concebido bajo la dirección musical de Miguel Arturo Ortiz Rojas y reunió a la agrupación duranguense Octava Década, integrada por Diana Calderón en la voz, Arturo Ortiz en la guitarra, Jorge Escobedo en el bajo y Ramiro Carrillo en la batería. La ejecución cuidadosa y apasionada permitió recrear no solo los arreglos originales, sino también la intensidad emocional que distingue a estas composiciones.

ÉXITO TRAS ÉXITO
La noche se enriqueció con músicos invitados como la tecladista Flowers Lorraine, Turo Vázquez en la voz y Alan Malik en la guitarra y el violín. Su participación aportó nuevos matices a un repertorio que, pese al paso del tiempo, mantiene una sorprendente vigencia. La acústica del recinto realzó temas como “Quisiera ser alcohol”, “Ayer me dijo un ave”, “Antes de que nos olviden”, “Aquí no es así”, “Nos vamos juntos”, “Sombras en tiempos perdidos” y “Aviéntame”, confirmando la riqueza melódica y lírica del cancionero caifanero.
Formada en 1987 en la Ciudad de México por Saúl Hernández, Alfonso André, Sabo Romo y Diego Herrera, Caifanes se convirtió en uno de los pilares del llamado movimiento Rock en tu Idioma. Su propuesta fusionó el rock con sonoridades latinoamericanas y una estética influida por el post-punk, abriendo un camino que consolidó la identidad del rock en español en el país.
Más que un concierto tributo, la velada fue un ejercicio de memoria cultural, una reafirmación de que estas canciones no pertenecen únicamente a una época, sino que continúan dialogando con el presente.