
Crecimiento. Pese a ser una boxeadora joven, Miranda conserva un récord positivo.
Aunque nació en El Paso, Texas, Miranda "La Alacrana" Reyes tiene claro que una parte esencial de su identidad está ligada a Durango. Con raíces en Peñón Blanco, la boxeadora profesional no oculta su deseo de algún día subir al ring en la tierra de su familia, un escenario que para ella representaría mucho más que una pelea.
Actualmente radicada en Houston, Reyes ha construido su carrera dentro del boxeo profesional estadounidense, pero mantiene un vínculo constante con México y, en especial, con el estado de donde es originaria su madre. "Salir de un pueblo tan chiquito y ver hasta dónde hemos llegado significa muchísimo para mí", expresó durante la entrevista.
Raíces duranguenses que marcan su carácter
Miranda reconoce que su fortaleza mental y su estilo aguerrido dentro del ring están profundamente influenciados por su historia familiar. Hija de una madre inmigrante que dejó Peñón Blanco en busca de mejores oportunidades, la boxeadora asegura que ese ejemplo es su principal motor.
"Mi mamá es la que siempre me motiva. Ella pasó por muchas cosas para sacarnos adelante a mí y a mi hermano, y eso es lo que me impulsa a no rendirme", señaló. Esa mentalidad, dice, se refleja en su forma de pelear, presión constante, resistencia y corazón, características que suelen asociarse con el boxeo mexicano.

No obstante, Miranda también reconoce que vivir entre dos culturas no siempre ha sido sencillo. En México, en ocasiones es vista como estadounidense; en Estados Unidos, como la rival mexicana. "A veces siento que estoy en medio, que no soy completamente de un lado ni del otro", confesó.
Grandes escenarios
Reyes comenzó a entrenar boxeo a los 14 años en Houston, en un entorno donde al inicio fue la única mujer del gimnasio. Incluso su primer entrenador dudó en aceptarla. Aun así, con el respaldo de su madre, persistió hasta ganarse su lugar.
Con el paso de los años, Miranda ha tenido la oportunidad de enfrentar peleas de alto nivel, incluidas carteleras importantes con promotoras reconocidas, lo que le ha permitido crecer tanto dentro como fuera del ring. "Cada pelea tiene su historia, y todo ha sido aprendizaje", explicó.
El sueño de Durango
De cara a 2026, "La Alacrana" tiene objetivo claro, disputar un título. Considera que, tras enfrentar rivales de jerarquía, está lista para dar el siguiente paso en su carrera. Además, no descarta que ese camino incluya una pelea en México y, si se presenta la oportunidad, hacerlo en Durango.
"Pelear en mi tierra sería algo muy especial. Me encantaría que la gente de allá me conociera", afirmó.
Finalmente, Miranda envió un mensaje a niñas y jóvenes, especialmente de comunidades mexicanas e inmigrantes: no rendirse ante las puertas cerradas y seguir luchando por sus sueños. Un mensaje que resume su propia historia, marcada por esfuerzo, identidad y la esperanza de algún día volver a casa con los guantes puestos.
