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IGLESIA CATÓLICA

La ciencia antes del exorcismo: así opera el protocolo eclesiástico en Durango

El presbítero Rafael Landeros Rubio ofreció una entrevista en SigloTV para abordar el tema.

La ciencia antes del exorcismo: así opera el protocolo eclesiástico en Durango

La ciencia antes del exorcismo: así opera el protocolo eclesiástico en Durango

JUAN M. CÁRDENAS

No todas las personas que creen necesitar un exorcismo llegan a él. Algunas buscan una explicación para lo que les sucede; otras, una respuesta para los ruidos que escuchan en sus casas o para comportamientos que no logran comprender. En la mayoría de los casos que ha atendido el presbítero Rafael Landeros Rubio, responsable de la Pastoral de Exorcismos de la Arquidiócesis de Durango, la respuesta ha estado principalmente en la medicina y la psicología, no en un ritual religioso.

En casi siete años al frente de esta responsabilidad, el sacerdote asegura que solo cinco casos se han confirmado como manifestaciones genuinas de influencia maligna. La cifra contrasta con la cantidad de personas que se acercan buscando ayuda y con la facilidad con que, en la cultura popular, se atribuyen a fuerzas sobrenaturales situaciones que pueden tener una explicación clínica.

Durante una entrevista realizada en el estudio de SigloTV, Landeros Rubio, quien también es párroco de San Juan Bautista, en Sombrerete, Zacatecas, insiste en que no basta con una conducta extraña, una reacción inesperada o una experiencia que cause miedo para concluir que alguien necesita un exorcismo. Antes debe realizarse un discernimiento serio, que incluya valoraciones médicas y psicológicas, además de una entrevista profunda sobre la historia personal y familiar.

Antes del ritual, la medicina

El exorcista explica que el proceso comienza con especialistas en medicina general, neurología, psicología y psiquiatría para evaluar a la persona y determinar si sus síntomas corresponden a alguna enfermedad o condición que requiera tratamiento.

Solo después de esa revisión, y cuando los especialistas consideran de manera coincidente que el caso queda fuera de su campo, el sacerdote continúa con la evaluación desde su ministerio.

Dicho proceso de entrevista también puede explorar antecedentes de la infancia, experiencias traumáticas y otras circunstancias personales. Pero aclara que no se trata de que cualquier malestar emocional o psicológico deba interpretarse como una influencia sobrenatural. Al contrario, Landeros Rubio afirma que la mayoría de quienes solicitan ayuda presentan situaciones de índole clínica, incluidos problemas psicológicos, neurológicos o traumas complejos que pueden manifestarse años después.

En la entrevista, menciona como posibles señales de sospecha una fuerza física que considera desproporcionada o el uso de un idioma que la persona nunca aprendió.

La definición del exorcismo mayor es distinto a la de las oraciones de sanación o de liberación. Estas últimas pueden realizarse cuando se busca acompañamiento espiritual sin que se considere necesaria una intervención de mayor alcance. El exorcismo, en cambio, requiere una evaluación previa y la autorización correspondiente dentro de la Iglesia.

Testimonio

Entre las experiencias que recuerda está la de una mujer que lo llamó para pedir una oración de liberación en la casa de sus padres, ubicada en una comunidad cercana a Sombrerete. Ella le explicó que su madre, ya fallecida, practicaba rituales de brujería y le indicó los sitios de la vivienda donde habían ocurrido esas prácticas.

Fue por eso que Landeros Rubio acudió con oraciones de liberación para el lugar, no con la intención inicial de realizar un exorcismo mayor. Pero durante el recorrido por la casa y los corrales, la mujer presentó en tres ocasiones episodios que el sacerdote describe como alteraciones de conciencia en las que le dijo frases en otro idioma y una actitud de enojo.

Durante las oraciones del exorcismo, ella le gritaba en varias ocasiones que se callara. Pero recuerda que una peculiaridad de este caso es que la mujer siempre se mantuvo consciente, de pie; en algún momento se descalzó y los rictus de su rostro evidenciaban enojo.

El sacerdote continuó con las oraciones y, al terminar el recorrido, la mujer se encontraba tranquila pero sin recordar nada de lo que había sucedido durante los tres episodios de posesión que sufrió. Todavía al día siguiente volvió a verla serena. Luego no tuvo comunicación posterior con ella, pues reside en California.

El sacerdote interpreta aquella experiencia como un caso de liberación.

Un ministerio que exige preparación

Landeros Rubio explica que el Arzobispo de Durango es quien designa al sacerdote responsable de esta Pastoral. Entre las condiciones que considera importantes están la estabilidad en la vida sacerdotal, la oración y una trayectoria que permita asumir una tarea que exige prudencia y preparación.

También refiere que participa en cursos de capacitación en la Asociación Nacional de Exorcistas, donde se revisan las normas del ritual y se ofrecen actualizaciones, emanadas del organismo internacional con sede en la ciudad de El Vaticano. En esa formación también se contempla la participación de profesionales de la salud que pueden apoyar como auxiliares.

Construir en el bien

El sacerdote también advierte sobre la diferencia entre portar una medalla religiosa como expresión de fe y utilizarla como si fuera un amuleto capaz de garantizar protección absoluta. Para él, la vida espiritual no debe estar guiada por el miedo ni por la superstición, sino por la oración, los sacramentos y el acompañamiento de la comunidad religiosa.

Al preguntarle por las prácticas que, desde su perspectiva religiosa, pueden volver vulnerable a una persona, menciona acciones como recurrir a curanderos, hechiceros o espiritistas, así como desarrollar una obsesión por los horóscopos.

“Se trata de construir en el bien más que tratar de destruir el mal”, resume durante la conversación.

En un tema que suele despertar curiosidad y alimentar relatos extraordinarios, su propia experiencia, con cinco casos en casi siete años, devuelve la atención a un punto menos espectacular, pero fundamental: antes de atribuir una conducta a una causa sobrenatural, es necesario escuchar, investigar y descartar explicaciones médicas y psicológicas.

Escrito en: Iglesia católica exorcismos entrevista Rafael Landeros Rubio sacerdote, pueden, Landeros, oraciones

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