
La consulta pública sobre la defensa de las audiencias
En el supuesto de que efectivamente la CRT persiga y logre cumplir su objeto de manera exitosa, lo cual desde luego está por verse, cabe hacer notar que no se trata de un órgano autónomo del Estado sino de una dependencia meramente gubernamental, encargada de atender asuntos altamente sensibles, como son, entre otros, los relativos a la información que se difunde a través de la radio y la televisión, para el efecto de que determine cuál es verdadera y cuál falsa, así como otras cuestiones igualmente delicadas como las correspondientes a la transparencia y a la aplicación de sanciones.
Por determinación tomada por unanimidad el pasado 24 de julio, la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) sometió a consulta pública una propuesta de "Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias". Tal es el nombre de este documento, que se pretende adquiera carácter normativo y respecto del cual los ciudadanos interesados podrán "remitir sus comentarios, opiniones, aportaciones u otros elementos de análisis sobre la referida propuesta regulatoria".
El proyecto de Lineamientos entiende por Audiencias a las personas que "perciben y consumen Contenidos de audio o audiovisuales provistos a través de Televisión Abierta y Radio, servicio de Televisión y Audio de paga". Es decir, de manera resumida y sin tanta palabrería pretendidamente técnica, se refiere en realidad a los derechos de los radioescuchas y los televidentes.
La ley de la materia define (art. 7) a la CRT como un órgano administrativo desconcentrado de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones con independencia técnica, operativa y de gestión, cuyo "objeto es garantizar el desarrollo eficiente de las telecomunicaciones y la radiodifusión".
En el supuesto de que efectivamente la CRT persiga y logre cumplir su objeto de manera exitosa, lo cual desde luego está por verse, cabe hacer notar que no se trata de un órgano autónomo del Estado sino de una dependencia meramente gubernamental, encargada de atender asuntos altamente sensibles, como son, entre otros, los relativos a la información que se difunde a través de la radio y la televisión, para el efecto de que determine cuál es verdadera y cuál falsa, así como otras cuestiones igualmente delicadas como las correspondientes a la transparencia y a la aplicación de sanciones.
Como se comprenderá, tales materias no se pueden dejar a un órgano burocrático, y menos aún cuando la experiencia demuestra que actúan, como sucede en el actual régimen, como entidades de partido, y no como órganos autónomos del Estado, pues el riesgo que se corre de que vulneren los derechos humanos, atenten contra la libertad de expresión o implanten un régimen de censura, es altísimo, por no decir que total.
La CRT, órgano conformado por cinco miembros, de los cuales sólo uno es hombre y los otros cuatro mujeres, incluida quien la preside, dispuso que en el caso que nos ocupa el tiempo de duración fuera el mínimo establecido para este tipo de consultas, que es de 20 días hábiles. El periodo pues comprenderá del 27 de julio, fecha en que se publicó en el portal de internet de la CRT la propuesta de Lineamientos, y hasta el 21 de agosto, a las 11:59 pm, del presente año. En ese mismo portal aparece el texto de todas las opiniones recibidas, con el respectivo nombre de quienes las han emitido, así como la fecha y hora correspondientes a su recepción.
Sobre el contenido y alcances de tal proyecto de Lineamientos se han publicado numerosos artículos editoriales. Aquí mismo en este espacio lo hizo el autor de esta nota la semana pasada. Entre los que han abordado el tema, predomina la idea de que se trata de un ordenamiento regulatorio diseñado -más que para defender a las Audiencias- para establecer mecanismos de censura (o de autocensura, que es peor) y disposiciones persecutorias a la libre expresión de las ideas.
Es realmente abrumador el número de editorialistas que ha opinado en contra de la propuesta de Lineamientos. De hecho, quien esto escribe, no ha encontrado un solo texto favorable -aunque es posible que haya alguno por ahí- que tenga por autor a algún reconocido vocero o personero del obradorato. La razón es muy sencilla: no quieren dejar huella de una opinión que los llenará de ignominia y oprobio, si no ahora por el momento, sí cuando las cosas cambien en nuestro país. Que sin duda cambiarán.
Al momento de escribir el presente artículo se hizo una consulta al portal de internet de la CRT donde los interesados están dejando constancia escrita de su opinión sobre la multicitada propuesta de Lineamientos. Llevaba acumulados 2 mil 176 comentarios. El sentido de éstos no es diferente al expresado por los analistas en los medios de comunicación impresos y digitales. Se hizo una selección aleatoria de 100 de dichos comentarios y el resultado fue el siguiente: 81 por ciento del total está clara y categóricamente en contra de dichos Lineamientos, 14 a favor y 5 por ciento contienen consideraciones diversas, pero sin expresar opinión en uno u otro sentido.
Interesante será seleccionar y transcribir en otra entrega, algunos de los comentarios más representativos de una y otra posición. Asimismo exponer algunas consideraciones en torno al carácter no vinculante de esta consulta.