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La encuesta de Fox News sobre la corrupción en EU

El reporte Oppenheimer

La encuesta de Fox News sobre la corrupción en EU

La encuesta de Fox News sobre la corrupción en EU

ANDRÉS OPPENHEIMER

A pocos días de las elecciones legislativas del 3 de noviembre en Estados Unidos, el presidente Donald Trump —cuya popularidad cayó al punto más bajo de su mandato— enfrenta un nuevo dolor de cabeza: la corrupción en el gobierno se ha convertido en la principal preocupación de los votantes.

Lo dice una encuesta de Fox News, la cadena afín a Trump. Según el sondeo, un 88% de los votantes registrados están “extremadamente” o “muy” preocupados por la corrupción en el gobierno. Le siguen el costo de la vida y el precio de la gasolina, que hasta ahora encabezaban la lista.

Varios escándalos recientes están poniendo el tema de la corrupción en las primeras planas, salpicando al presidente y a su familia. El 54% de los votantes confía más en los demócratas que en los republicanos para combatir la corrupción, según la encuesta.

Cuando entrevisté hace unos días al líder de la bancada demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, me dijo que “hemos visto un nivel de corrupción sin precedentes por parte del cártel de Trump”. Agregó que, si su partido gana, se centrará en mejorar el nivel de vida de la gente en lugar de que el gobierno “los estafe para enriquecer a los ricos y a los que tienen contactos”.

Trump pasó de tener 3,900 millones de dólares en 2024, el año antes de regresar a la Casa Blanca, a 7,000 millones de dólares en 2026, según la revista Forbes.

“Nadie en la historia de Estados Unidos ha ganado tanto dinero en la política”, dijo la revista. El presidente respondió que se benefició del alza de la bolsa.

Entre las jugadas más criticadas, la familia Trump vendió parte de su empresa de criptomonedas por 500 millones de dólares a una compañía vinculada a la familia real de Emiratos Árabes Unidos. Además, aceptó de regalo un avión presidencial de 400 millones de dólares del gobierno de Qatar. Aún no está claro si el avión quedará para el Estado o irá a parar a la biblioteca presidencial de Trump, como él mismo sugirió.

Asimismo, Trump se beneficia organizando reuniones oficiales en sus hoteles y clubes de golf, como la próxima cumbre del G-20 prevista para diciembre en su campo de golf de Doral, Florida. La familia Trump también cobra regalías por la venta de gorros, camisetas, monedas, chocolates, vinos y hasta biblias con la marca Trump.

Y ahora, en la recta final de la campaña electoral, han explotado varios escándalos de presunta corrupción. El 13 de octubre se anunció la renuncia de Kimberly Guilfoyle, la embajadora de Estados Unidos en Grecia y ex prometida del hijo mayor del presidente, Donald Trump Jr.

Según el diario Wall Street Journal, Guilfoyle habría pedido a un donante republicano que pagara una deuda de 100,000 dólares de su tarjeta de crédito, prometiéndole acceso a altos funcionarios del gobierno. Guilfoyle negó las acusaciones.

Dos días después, The New York Times reportó que Alina Habba, exabogada personal de Trump, había acusado ante el propio presidente a Richard Grenell, exdirector del Kennedy Center y exenviado de Trump a Venezuela, de no haber hecho llegar al Kennedy Center casi 6 millones de dólares que supuestamente había donado su marido. Grenell negó las acusaciones.

También en días recientes, el grupo de monitoreo gubernamental Public Citizen reveló que diez grandes donantes que hacen negocios con el gobierno dieron casi 170 millones para el salón de baile de la Casa Blanca y otros proyectos de Trump.

Todos estos titulares son una pésima noticia para Trump y el Partido Republicano a muy poco de las elecciones. La aprobación de Trump ya cayó al 36%, según el sondeo de Fox News.

Todavía es posible que Trump y su partido se salven de una paliza electoral gracias a su gran ventaja de dinero para publicidad política. Elon Musk, el hombre más rico del mundo, ha donado 276 millones de dólares a los candidatos republicanos, que ahora superan con creces los fondos de campaña demócratas.

Sin embargo, el malestar por la inflación, las deportaciones masivas y la guerra de Irán, sumados al hecho de que la oposición suele ganar las elecciones intermedias, son malos augurios para Trump. Lo último que necesitaba Trump a días de los comicios era que la palabra “corrupción” dominara los titulares.

Escrito en: OPINIÓN EDITORIALES Trump, millones, dólares, corrupción

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