
La escritora Socorro Soto presentó a estudiantes su antología 'Un mediodía de enero'
La antología poética "Un mediodía de enero", de la escritora duranguense Socorro Soto Alanís, volvió a encontrarse con nuevos lectores durante una presentación dirigida a estudiantes del Instituto Tecnológico de Durango, donde la autora compartió el origen de una obra que reúne más de 20 años de escritura y 130 poemas que recorren emociones como el amor, el desamor y distintas experiencias personales.
El encuentro formó parte del Congreso de Administración y Gestión Empresarial y permitió que la poesía ocupara un espacio dentro de una jornada académica. Frente a docentes, alumnos y escritores, Soto Alanís habló sobre el proceso detrás de un libro que funciona como una retrospectiva de su trayectoria literaria y como una muestra de la sensibilidad que ha construido a lo largo de seis publicaciones.
Dos décadas de escritura
"Un mediodía de enero" concentra textos escritos a lo largo de más de dos décadas, en los que la autora transforma recuerdos, afectos y vivencias cotidianas en poesía. La antología ofrece un recorrido por distintas etapas de su vida creativa, hilando una voz que encuentra en la memoria y las emociones el centro de su propuesta literaria.

Durante la presentación, Soto Alanís recordó el significado de volver al aula "Alejandro Guillot", un espacio que marcó el inicio de su vínculo con las expresiones artísticas cuando aún era estudiante de ingeniería. Evocó que fue ahí donde subió por primera vez a un escenario gracias a su participación en grupos de teatro, poesía coral, oratoria y declamación.
Una invitación más allá del aula
Aprovechando el encuentro con estudiantes, la escritora lanzó una invitación para que quienes cursan carreras de ingeniería se acerquen también al arte y la cultura como parte de su desarrollo personal. Propuso dar el paso "de la física a la metafísica", una expresión con la que alentó a descubrir en la literatura y otras disciplinas artísticas nuevas formas de comprender la realidad.

La autora sostuvo que el contacto con las manifestaciones culturales contribuye a liberar el espíritu y favorece la formación de personas comprometidas con la paz, la concordia y el bienestar colectivo.