
La guerra entre Trump y los comediantes
El pedido del presidente Donald Trump a la cadena ABC para que despida al comediante político Jimmy Kimmel por un chiste de mal gusto que hizo en el aire es apenas el último ejemplo de la escalada de violencia verbal - tanto de Trump como de sus críticos - que está llegando a niveles sin precedentes en Washington.
En mis más de cuatro décadas de vivir en Estados Unidos, nunca había visto ataques verbales tan brutales, y de tan mal gusto.
Trump, que apenas hace un mes había celebrado la noticia de la muerte del exdirector del FBI Robert Mueller escribiendo en su red social que "me alegro que esté muerto" y que "ya no podrá hacer daño a personas inocentes", acusó días atrás a Kimmel de utilizar "un discurso de odio y violencia".
Kimmel había mostrado una imagen de la primera dama Melania Trump en su programa nocturno de ABC, diciendo que tenía un brillo en los ojos "como el de una viuda esperando una herencia".
La broma no generó mayor polémica en ese momento, pero días después desató una ola de críticas cuando un hombre armado intentó entrar en la cena de gala de la Asociación de Corresponsales ante la Casa Blanca con la presunta intención de matar al presidente.
La Casa Blanca intentó vincular indirectamente al atacante con el Partido Demócrata, acusando al partido opositor y a Kimmel de fomentar un "culto a la violencia". La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo que la violencia política era producto de "una demonización sistémica de [Trump] y sus seguidores por parte de comentaristas" de políticos demócratas.
Kimmel respondió en su programa que su chiste se refería a la edad de Trump, que está por cumplir 80 años, y de ninguna manera había promovido la violencia.
Los políticos demócratas, a su vez, señalaron el principal cultor de la violencia verbal en la política estadounidense ha sido el propio Trump.
Además de haber celebrado recientemente la muerte de Muller, el exfiscal especial en la investigación sobre el presunto apoyo de Rusia a Trump en las elecciones de 2016, el presidente ha hecho numerosas declaraciones asombrosamente crueles sobre sus adversarios políticos.
El 28 de mayo de 2020, Trump retransmitió en sus redes un video de uno de sus seguidores diciendo: "El único Demócrata bueno es un Demócrata muerto".
Tras el ataque de sus simpatizantes al Capitolio el 6 de enero de 2021, Trump calificó de "patriotas" a los atacantes, a pesar de que la toma resultó en varios policías heridos y muertos. El presidente luego emitió órdenes ejecutivas perdonando a 1,200 de los atacantes.
Ahora, Trump está pidiendo el despido de Kimmel y la Comisión Federal de Comunicaciones ha iniciado una investigación contra la ABC por posibles violaciones a leyes de diversidad, igualdad e inclusión social.
Simultáneamente, el 21 de mayo terminará el programa de la cadena CBS de Stephen Colbert, otro comediante político que ha sido blanco frecuente de críticas de Trump. La CBS había anunciado la salida de Colbert el año pasado, diciendo que el programa tenía poca audiencia y perdía dinero.
¿Cómo se explica que Trump esté pidiendo el despido de Kimmel, cuando el propio presidente ha celebrado la muerte de adversarios como Mueller?
Hay varias explicaciones posibles. La primera y más frecuente en círculos políticos es que Trump busca generar titulares constantemente, con cualquier cosa, para poder controlar la agenda mediática y estar siempre en el centro de la escena política.
Puede ser que así sea. También puede tratarse de una maniobra de distracción, para que la gente esté hablando de su pelea con Kimmel en lugar de hablar sobre la guerra de Irán, el aumento del precio de la gasolina o la crueldad de las deportaciones masivas.
Sin embargo, si fueran maniobras de distracción, no le están dando muchos resultados al presidente. Una encuesta de Reuters/Ipsos publicada el 28 de abril muestra que el índice de aprobación de Trump ha caído al 34%, el nivel más bajo desde el inicio de su segundo mandato en enero del año pasado.
La explicación más preocupante sería que el presidente esté buscando intimidar a los comediantes y a la prensa independiente.
La senadora demócrata de izquierda Elizabeth Warren dijo que la ofensiva del gobierno de Trump contra la ABC "es una espada sobre la cabeza de cada una de las empresas periodísticas" de Estados Unidos. Ojalá que esté equivocada.