
La muerte de un árbol
Hace nueve años Xavier Velasco se propuso cambiar mi vida con un perro. Afecto a las emociones fuertes, el autor de Diablo Guardián ha practicado el paracaidismo; gracias a una motocicleta, cuya potencia padecí una vez, descubrió que la vida adquiere sentido a partir de los 150 kilómetros por hora. Arturo Pérez-Reverte se sirvió de su erudición en los bajos fondos para escribir La reina del sur y el rock le debe la primera biografía del grupo Caifanes. El cineasta Carlos Reygadas lo tomó en cuenta para un papel y se entrenó como un vaquero que dormía en una barraca y despertaba al alba para montar hasta el crepúsculo. Ese esfuerzo no llegó a la pantalla pero le dejó una experiencia casi mística.
Las agitadas credenciales de Xavier Velasco permiten aquilatar el peculiar orden que define su vida. El novelista dominó su pasión por el riesgo convirtiéndose en criador de gigantes del Pirineo, perros de gran tamaño y pelambre color nieve. En momentos de escasez, él y Adriana, su pareja, se limitan a vivir con cinco ejemplares de la especie.