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La pandemia fue más difícil que la inseguridad para los socorristas: Cruz Roja Durango

Rubén Ruvalcaba, quien suma 43 años de servicio en la benemérita institución, recordó que el temor que se vivió durante ambas en emergencias.

La pandemia fue más difícil que la inseguridad para los socorristas: Cruz Roja Durango

La pandemia fue más difícil que la inseguridad para los socorristas: Cruz Roja Durango

SAÚL MALDONADO

Aunque los años de mayor violencia en Durango representaron un reto para los cuerpos de emergencia, para muchos socorristas de la Cruz Roja la etapa más complicada de su trayectoria fue la pandemia de Covid-19.

Rubén Armando Ruvalcaba, quien suma 43 años de servicio en la benemérita institución, recordó que el temor que se vivió durante la emergencia sanitaria superó incluso al que se experimentó durante los años de mayor inseguridad en la entidad.

"A nadie se nos olvida la situación que vivimos por la pandemia aquí en la Cruz Roja. Todos nos sentimos vulnerables; para eso no estábamos preparados, no lo esperábamos", expresó.

Reconoció que en aquellos meses existía temor cada vez que surgía un reporte para trasladar a una persona contagiada. Aunque el personal contaba con equipo de protección, no existía una garantía absoluta de evitar el contagio.

"Nadie quería acudir a recoger a un paciente. Íbamos bien equipados, pero sabíamos que el riesgo seguía ahí", comentó.

Además del miedo, dijo que en muchas ocasiones también sentían impotencia, especialmente cuando debían atender a familiares, amigos o conocidos enfermos de Covid y trasladarlos a un hospital con la incertidumbre de no volver a verlos.

"Ya no podías hacer nada", recordó.

Para Ruvalcaba, lo vivido durante la pandemia fue más difícil que la etapa de violencia registrada entre 2009 y 2012, cuando los socorristas debían seguir estrictos protocolos de seguridad antes de ingresar a una zona considerada de riesgo.

Explicó que en esos años ninguna ambulancia ingresaba a una escena hasta que las corporaciones de seguridad confirmaban que existían condiciones para hacerlo y brindaban resguardo al personal.

"Son dos etapas muy difíciles, pero no se pueden comparar", afirmó.

A lo largo de más de cuatro décadas de servicio, el socorrista ha atendido innumerables emergencias; sin embargo, existe una que marcó su vida.

Recordó un accidente carretero ocurrido hace tres o cuatro años en el municipio de Canatlán, donde fallecieron nueve personas.

"Ahí sí me choqué. Ese accidente me cambió la vida. Aunque uno se vuelve más frío ante ciertas escenas por el trabajo diario, esa vez fue diferente", relató.

Ruvalcaba comentó que nunca imaginó dedicar su vida al servicio de emergencias. Inicialmente trabajaba como contador en una empresa y se incorporó a la Cruz Roja como voluntario. Con el tiempo recibió la oportunidad de integrarse de manera formal a la institución y decidió dejar su empleo para convertirse en socorrista de tiempo completo.

Señaló que la formación de los socorristas también ha evolucionado con el paso de los años.

"Antes entrábamos porque nos gustaba ayudar y en el camino aprendíamos. Ahora quienes ingresan deben contar con preparación académica; tienen que ser técnicos en urgencias médicas y llegan con conocimientos previos", explicó.

En el marco del Día del Socorrista, que se conmemora este 24 de junio, Rubén Armando Ruvalcaba dijo sentirse agradecido por la oportunidad de haber dedicado gran parte de su vida al servicio de la Cruz Roja y de la sociedad duranguense.

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