Editoriales

OPINIÓN

La paz pendiente

La paz pendiente

La paz pendiente

JUAN VILLORO

El 16 de febrero de 1996 ocurrió un hecho asombroso: el EZLN y los representantes del gobierno de Ernesto Zedillo firmaron los Acuerdos de San Andrés Larráinzar. No se trataba de un mero trámite burocrático sino de recuperar la aventura de la vida en común. El "contrato social" defendido por Locke y Rousseau adquiría un sesgo novedoso. Los pueblos indígenas, que jurídicamente eran tratados como menores de edad, se transformaban en sujetos colectivos con derechos propios.

Desde el 1 de enero de 1994 todo había escapado a la norma. Justo cuando la izquierda internacional repudiaba la guerrilla y perseguía una "utopía desarmada", los zapatistas tomaron las calles de San Cristóbal y dijeron a los desprevenidos paseantes: "Disculpen las molestias, pero estamos haciendo una revolución". Luego de 12 días de combate, el gobierno optó por una salida negociada y nombró a Manuel Camacho comisionado para la Paz y la Reconciliación. Sobrevinieron dos años de discusiones en un sitio inusitado: la cancha de basquetbol de San Andrés Larráinzar, versión contemporánea del juego de pelota prehispánico que dirime las dualidades.

Escrito en: OPINIÓN EDITORIALES Andrés, gobierno, Cristóbal, Luego

Noticias relacionadas

EL SIGLO RECIENTES

+ Más leídas de Editoriales

TE PUEDE INTERESAR

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas