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La receta para preparar torrejas, el sabor dulce de la Cuaresma

Su presencia en la mesa no solo responde a un gusto por lo dulce, sino a la costumbre de aprovechar el pan sobrante.

La receta para preparar torrejas, el sabor dulce de la Cuaresma

La receta para preparar torrejas, el sabor dulce de la Cuaresma

DANIELA ALMAGUER

Durante la temporada de Cuaresma, la cocina tradicional recupera recetas que mezclan memoria, religión y hogar. Entre ellas destacan las torrejas, un postre humilde que transforma ingredientes cotidianos en un platillo profundamente reconfortante. Su presencia en la mesa no solo responde a un gusto por lo dulce, sino a la costumbre de aprovechar el pan sobrante en tiempos donde históricamente se evitaba el consumo de carne.

Más que un antojo, las torrejas representan una cocina de temporada, económica, rendidora y simbólica. En muchos hogares siguen preparándose como parte de la gastronomía de vigilia, donde el dulzor compensa la sencillez del menú.

ORIGEN DE UNA RECETA ANTIGUA

El origen del platillo se remonta a la Edad Media en España, donde existía la costumbre de remojar pan duro en leche o vino para hacerlo nuevamente comestible. Con el tiempo se añadió miel, canela y huevo, creando lo que hoy se reconoce como torrijas.

La receta llegó a América durante la época colonial y en México adoptó variaciones regionales, piloncillo, anís, clavo y jarabe especiado. Así se convirtió en uno de los postres más representativos de la Cuaresma, especialmente en mercados y cocinas familiares.

¿QUÉ SON LAS TORREJAS?

Consisten en rebanadas de pan, generalmente del día anterior, remojadas en leche aromatizada, cubiertas con huevo batido, fritas y finalmente bañadas en almíbar caliente. El resultado es una textura suave por dentro, ligeramente crujiente por fuera y profundamente dulce.

¿CÓMO SE PREPARAN?

La preparación inicia aromatizando la leche con canela y azúcar o piloncillo hasta que desprenda un aroma intenso. Una vez tibia, el pan se sumerge brevemente para que absorba sabor sin perder su forma. Después cada rebanada se cubre con huevo batido y se fríe en aceite caliente hasta que adquiere un tono dorado uniforme. Mientras tanto se elabora un jarabe con agua, piloncillo y especias, que perfuma la cocina con un olor característico de temporada.

Cuando las piezas están listas, se introducen en el almíbar caliente y se dejan reposar unos minutos para que se impregnen completamente. En ese descanso la textura se vuelve suave y jugosa, logrando el contraste entre exterior firme e interior húmedo.

TIPS PARA QUE QUEDEN PERFECTAS

El pan ideal debe ser firme y ligeramente seco; el bolillo o la telera del día anterior funcionan mejor que el pan fresco, ya que absorben mejor el remojo sin deshacerse. Por otro lado, el remojo correcto consiste en sumergir el pan solo unos segundos. Si se satura demasiado, la torreja puede romperse al momento de freírse.

También el aceite a temperatura media es fundamental para lograr una buena textura. Si está muy frío, las torrejas se vuelven grasosas; si está demasiado caliente, se queman por fuera mientras el interior queda crudo.

En cuanto al almíbar caliente, no hirviendo, permite que el sabor penetre sin afectar la textura. Si hierve en exceso, puede endurecer el huevo; debe estar caliente para integrarse sin cocinar de más.

El reposo final mejora notablemente el resultado. Después de unos minutos, los sabores se asientan, e incluso al día siguiente suelen ser aún más ricas.

Escrito en: torrejas preparación ingredientes Cuaresma caliente, unos, cocina, sabor

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