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El ciclo de Antoine Griezmann en el Atlético de Madrid parece estar entrando en su recta final. A sus 35 años, el campeón del mundo en 2018 ha priorizado un cierre digno con el equipo de Diego Simeone, manteniéndose enfocado en los objetivos deportivos actuales, como la lucha por títulos nacionales e internacionales.
De hecho, el propio club ha dado luz verde para que el jugador avance en su futuro, sin afectar su compromiso en el cierre de campaña.
Este movimiento no es improvisado. Desde hace meses, el nombre de Griezmann había sido vinculado con una posible salida hacia el futbol estadounidense, una idea que el propio jugador ya había manifestado en distintas ocasiones como parte de su plan de carrera.
¿En dónde jugará?
Todo apunta a que el siguiente capítulo en la carrera del francés estará en la Major League Soccer, específicamente con el Orlando City. El atacante ya ha viajado a Estados Unidos para ultimar detalles de su contrato, en una operación que se concretaría para el verano de 2026.
El club de Florida ha trabajado durante semanas para asegurar su fichaje, aprovechando incluso los llamados “discovery rights”, mecanismo que le da prioridad para negociar dentro de la MLS.
Griezmann llegaría como jugador franquicia y una de las grandes figuras mediáticas de la liga, siguiendo la tendencia reciente de estrellas europeas que han optado por continuar su carrera en Estados Unidos. Su incorporación no solo elevaría el nivel competitivo del equipo, sino también el impacto comercial del torneo.
Un legado europeo difícil de igualar
La salida de Griezmann marcará el final de una era en LaLiga. Con más de 200 goles y cerca de 500 partidos con el Atlético, el francés dejó huella tanto en su primera etapa como en su regreso tras su paso por el FC Barcelona.
Más allá de los números, su legado se construyó con liderazgo, regularidad y protagonismo en momentos clave, consolidándose como uno de los jugadores más importantes en la historia reciente del club colchonero.